Conectarse con nosotros
Martes 22 de Abril del 2025

INFO. GENERAL

Los motivos del enfrentamiento entre las facciones de la UOCRA en Río Gallegos

Publicado

el



Se trató de una riña entre más de 100 personas en inmediaciones de Casa de Gobierno. Por el caso, siete personas terminaron detenidas y dos debieron ser trasladados al Hospital Regional. Uno de ellos terminó apuñalado pero está fuera de peligro.

Una violenta mañana se vivió este jueves con graves incidentes a las puertas de la sede de la UOCRA en Río Gallegos y dejó como saldo a siete personas demoradas y a dos hospitalizadas.

El caso se encuentra siendo investigado por la Justicia y la Policía quienes buscan determinar las circunstancias en las que dos facciones del gremio Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) terminaron enfrentándose en inmediaciones de su sede ubicada en nuestra ciudad capital.

De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, un grupo de más de 100 personas se enfrentó a otro que era conformado por unas 30, en cercanías a la sede ubicada apenas a media cuadra de Casa de Gobierno.

Según pudo saber este diario, fue minutos antes de las 10 de la mañana cuando comenzaron a escucharse gritos, ruidos de piedrazos y corridas cerca del palacio gubernamental. Incluso vecinos de la zona dijeron haber oído detonaciones de arma de fuego.

Antes de eso, iba a realizarse una manifestación en la que autoconvocados y agremiados al sindicato de la construcción iban a buscar visibilizar su pedido y ser recibidos por las autoridades.

En el caso intervino el personal del Comando Radioeléctrico y de la Comisaría Primera, ellos tomaron conocimiento del caso a partir del llamado de sus pares de la Custodia de Edificios Públicos, que solicitaron apoyo al ver al gran número de gente golpeándose, y por el que sólo atinaron a grabar lo sucedido hasta el arribo de sus camaradas.

Cuando la Policía llegó, las facciones comenzaron a dispersarse en diferentes direcciones.

Los autoconvocados indicaron que se trató de una «emboscada» por parte de la otra facción. Aseveraron que ellos fueron víctimas por parte de la «fuerza de choque» que comanda el gremio de la construcción, por la brutal agresión.

Por su lado Mateo Suárez, a cargo de la normalización del gremio, en declaraciones a LU12 dijo: «(los presuntos autoconvocados) son veinte tipos que siempre amenazan y tiran tiros pero nunca buscan trabajar».

Como resultado del requerimiento, se supo que se secuestró una camioneta de la UOCRA, donde se encontró un envoltorio de marihuana. En el lugar también detuvieron a cuatro personas.

En un radio de unas pocas cuadras, la Policía dio con tres alborotadores más que fueron trasladados a la Comisaría Primera.

Respecto del hombre apuñalado, se supo que presentó lesiones en uno de sus brazos. Fue sometido a las curaciones correspondientes y dado de alta minutos después. Lo mismo sucedió con otro manifestante que fue atacado en la cabeza con un fierro pero que, al igual que su compañero, está fuera de peligro.

En las inspecciones, la Policía encontró armas blancas dentro de una olla que estaba en el habitáculo de una camioneta, indicaron fuentes policiales.

En la continuidad de los hechos, la Policía fue hasta una casa ubicada en Hernán Cortés y La Paz, donde se identificó a quince personas, pero ninguna de ellas fue demorada. En ese lugar es donde se habían reunido los autoconvocados.

Antecedentes
No es la primera vez que la UOCRA tiene estos enfrentamientos. En los últimos cinco años, la Policía debió intervenir en más de seis de estos hechos siendo los de febrero del 2015, del 2018 y del 2019 los más violentos, cuando se registraron disparos en las inmediaciones de la sede del gremio en Río Gallegos y donde, afortunadamente, no hubo que lamentar personas heridas.

Los episodios de violencia que se registran de un tiempo a esta parte, mantiene en alerta a las autoridades en todo momento, ya que, por empezar a unos pocos metros de la sede central hay un jardín maternal.

Además de la sede central, se han registrado incidentes en otros edificios pertenecientes al gremio de la construcción. Uno de los hechos más recientes se registró hace un poco más de dos años en un quincho de UOCRA emplazado en la zona del barrio San Benito, durante la madrugada del 25 de febrero del 2019.

La Policía debió realizar un allanamiento en ese lugar donde se secuestraron vainas servidas y se realizaron las diligencias de rigor por los orificios que los disparos dieron en una pared. En esa oportunidad, desde la conducción del sindicato aclararon que se trató de un hecho aislado.

Algo parecido sucedió en junio del 2020, hubo un «apriete» contra Damián «Laki» Quinteros, delegado en aquel momento de la UOCRA y hoy alejado de la plana sindical

Repudio
La situación no pasó desapercibida por el Gobierno Provincial y emitieron un comunicado repudiando lo sucedido en la mañana del jueves que, por fortuna o cuestiones del destino, no tuvo un destino fatal.

Resaltaron que «ningún tipo de violencia conducirá a solucionar los conflictos existentes», por lo cual ponderó a las partes a «dar valor al diálogo y la convivencia democrática dentro de las instituciones». Asimismo resaltaron que el Ejecutivo, arbitrará los medios para poner a disposición de la Justicia a quienes hayan protagonizado estos hechos de violencia.

Declaraciones
Horas después del brutal enfrentamiento, el vocero de Jefatura de la Policía, Elbio Ramirez fue entrevistado en LU12 AM680, para que de cuenta del trabajo de los efectivos durante el episodio de violencia.

El subcomisario comenzó diciendo que los únicos autos que terminaron con daños, «son pertenencia de las personas que estaban involucradas en los hechos vandálicos. La gresca se centralizó sobre la calle, a medida que se acercaban a la calle Piedra Buena, una de las facciones recuperó terreno y sacaba sus rodados» aseveró en declaraciones a la Decana de la Patagonia.

Ramírez, quien además presenció los disturbios, indicó que los mismos «duraron entre unos diez y quince minutos. En un momento llegaron hasta Piedra Buena donde había autos de varios policías teniendo en cuenta que, a metros, está la Jefatura de Policía.

Para el vocero de la fuerza de seguridad, hasta el momento, «no está claro el motivo o el móvil. Eso se va sabiendo a partir de los testimonios que se están tomando. Lo que está claro es que son dos grupos que pertenecen a un gremio, que los siete detenidos son de Río Gallegos y que hubo tres personas que fueron conducidas a dependencia policial que eran dos de Río Negro y la restante de Chubut, con el fin de saber si pesaban medidas cautelares en su contra, como no las había, recuperaron su libertad».

Arma de fuego
Los ánimos en la interna del gremio vienen «caldeados» desde un tiempo a esta parte. La Policía ya estaba al tanto de posibles hechos y, en la previa, detectaron a una persona afiliada armada.

La detección se dio en uno de los ingresos de Río Gallegos, precisamente en Güer Aike en horas de la noche del miércoles cuando se hacía un control. Allí llegó un Chevrolet Tracker en la que viajaban cinco afiliados desde Piedra Buena.

Cuando le realizaron el palpado a uno de ellos, le encontraron un arma de fuego. Se trataba de una pistola calibre 32 y un cargador con tres cartuchos, La misma fue secuestrada de manera preventiva.

Fuente: La Opinión Austral


INFO. GENERAL

Francisco, el papa latinoamericano para el mundo

Publicado

el


Murió a los 88 años. Se proyectó como estadista y líder mundial. Nunca perdió su sencillez, predicó a favor de los pobres y descartados, promovió el diálogo y criticó el modelo económico depredador y excluyente. Los cambios que hizo en la Iglesia y lo que dejó pendiente.

Por Washington Uranga

Francisco, el papa latinoamericano que “los cardenales fueron a buscar al fin del mundo” como él mismo lo afirmó, entra en la historia de la Iglesia Católica y de la humanidad como aquella persona que, ejerciendo un liderazgo firme, dentro y fuera de las fronteras institucionales, supo entender los desafíos de la sociedad, desde su lugar ensayó las respuestas a su alcance y, sobre todo, tuvo la capacidad de interpelar a propios y extraños con su mensaje profundamente humano.

De esta manera Jorge Bergoglio logró dejar huella en la vida de muchas personas, también en gran parte de quienes no lo reconocieron como su líder espiritual o religioso. En el escenario de un mundo contemporáneo atravesado por los conflictos y las guerras y, al mismo tiempo, carente de voces y de referentes que iluminen los senderos de la fraternidad entre las personas y los pueblos, Francisco marcó presencia.

Como componente esencial de su misión el Papa predicó y puso en práctica lo que él mismo denominó “la cultura del encuentro”. Porque, como lo escribió en su autobiografía recientemente publicada bajo el título “Esperanza”, “solo quien levanta puentes sabrá avanzar; el que levanta muros acabará apresado por los muros que él mismo ha construido. Ante todo quedará atrapado su corazón”.

Francisco: el hombre común

Se proyectó como estadista y líder mundial, sin perder la sencillez característica de la historia personal de este porteño (“dentro de mi alma me considero un hombre de ciudad”), el mayor de cinco hermanos nacidos todos en el barrio de Floresta en Buenos Aires, y que aún en el Vaticano siguió reconociéndose como “cuervo” por su afición a San Lorenzo. Sin embargo, cuando le anunciaron que en su regreso a la avenida La Plata el nuevo estadio podría llamarse “Papa Francisco” dijo claramente que “la idea no me entusiasma”.

La elección como Papa le cambió la vida a Jorge Bergoglio. Pero una vez convertido en Francisco hizo lo posible por mantener los rasgos de humanidad y de hombre común que hacían que en Buenos Aires, y ya siendo cardenal, siguiera viajando en subte para ir a su despacho en la curia porteña. “Me gusta caminar por la ciudad, en la calle aprendo” decía. Su nueva condición lo obligó a muchas restricciones, pero en lugar de habitar un palacio vaticano eligió vivir en la residencia Santa Marta, una especie de hotel religioso que recibe a obispos y sacerdotes que viajan a Roma por motivos eclesiásticos. Allí trasladó incluso muchas de sus audiencias, sobre todo cuando se encontraba con la gente más cercana por motivos personales o pastorales. Santa Marta fue su casa. Hasta allí le alcanzaron los zapatos “gomicuer” que pidió a sus amigos que le llevaran desde Buenos Aires tras descartar el calzado rojo que usaba su antecesor Benedicto XVI. También desde allí, o desde cualquier lugar del mundo donde estuviera de visita, cada domingo por la noche Francisco cumplía en llamar por teléfono a Buenos Aires a su hermana María Elena, la única sobreviviente de su familia. Ha dicho que no ver a su hermana es de los desprendimientos que más le costó.

Se reconocía como amante de la música y del tango. “La melancolía ha sido compañera una compañera de vida, aunque de manera no constante (…) ha formado parte de mi alma y es un sentimiento que me ha acompañado y que he aprendido a reconocer”.

Desde 1990, a raíz de una promesa religiosa, no volvió a mirar televisión y se mantenía informado por otros medios.

“Plan de gobierno”

La elección de Bergoglio como papa Francisco, que cambió la vida de la Iglesia Católica, también modificó profundamente la manera de relacionarse del catolicismo con la sociedad, en el mundo y en cada país y región.

Ni siquiera los más cercanos, aquellas y aquellos que conocían sus pensamientos y que habían seguido su trayectoria, habrían podido imaginar aquel 13 de marzo de 2013 el «plan de gobierno» que Jorge Bergoglio tenía en su mente cuando fue ungido como máxima autoridad de la Iglesia Católica. Quizás tampoco había pasado por su cabeza esa posibilidad a pesar de la experiencia acumulada en sus años como superior provincial de los jesuitas en Argentina (1973-1979), en plena dictadura militar, o en su tarea como obispo auxiliar (1992-1998) y luego como arzobispo de Buenos Aires (1998-2013).

No pocos sostienen que la vida de Bergoglio tuvo un vuelco fundamental por su participación en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Aparecida, Brasil, 2007) en la que el entonces arzobispo porteño recibió un baño de ”latinoamericaneidad” en su contacto con sus colegas obispos de la región y, en particular, con los de Brasil. Esto es lo que lo llevó a escribir en sus memorias que “mis raíces son también italianas, pero soy argentino y latinoamericano. En el gran cuerpo de la iglesia universal, donde todos los carismas ‘son una maravillosa riqueza de gracia’, esa iglesia continental tiene unas características de vivacidad especiales, unas notas, colores, matices que también constituyen una riqueza y que los documentos de las grandes asambleas de los episcopados latinoamericanos han manifestado”.

Hasta entonces el “porteño” Bergoglio, como buena parte de los argentinos, se había mantenido distante de América Latina. También en términos eclesiásticos por su cercanía a la “teología de la cultura” que aprendió de su maestro Juan Carlos Scanonne y más alejado de los teólogos de liberación como el peruano Gustavo Gutiérrez o el brasileño Leonardo Boff. Con ambos se encontró y se abrazó después una vez que estuvo en el Vaticano. Bergoglio se hizo latinoamericano en Aparecida. Y con ese bagaje llegó al consistorio que lo eligió Papa.

Pocos días antes de su muerte, la teóloga argentina Emilce Cuda, a quien el Papa llevó a Roma como una de sus más estrechas colaboradoras, fue enfática al señalar que la teología de Franscisco ha sido “la teología” a secas, rescatando las raíces del pensamiento cristiano a lo largo de la historia para ponerla a dialogar con los desafíos de la actualidad de la Iglesia y del mundo.

Referente mundial

El tiempo y sobre todo los gestos de Francisco fueron dejando en claro la propuesta y las huellas que el primer papa latinoamericano deseaba establecer como impronta a su gestión. Fue así que su primer viaje político-pastoral lo llevó hasta Lampedusa, para encontrarse con los inmigrantes ilegales expulsados de su territorio que huyen desesperados en busca de la vida. A ellos y al mundo les reafirmó con un gesto de cercanía y solidaridad su prédica en favor de los pobres, los descartados y de sus derechos.

Desde allí, sin abandonar su impronta religiosa, el Papa comenzó a construir su condición de referente mundial más allá de las fronteras de la Iglesia Católica convirtiéndose en interlocutor de jefes de estado, de dirigentes sociales, políticos y culturales. En un mundo con liderazgos en crisis y enfrentando los desafíos de la realidad Francisco eligió el camino del diálogo y del encuentro con los diferentes, desde la realidad de los pobres y reclamando por sus derechos.

Sus ideas quedaron plasmadas en muchos de sus documentos y alocuciones públicas pero sobre todo en las encíclicas Laudato Si (2015), sobre “la casa común”, el cambio climático y el cuidado de los recursos naturales, y Fratelli Tutti (2020) acerca de la amistad y la fraternidad social.

Pero Francisco fue, de muchas maneras, un líder incómodo, para los gobernantes y los poderosos del mundo. En particular por sus llamadas a atender los problemas de sobre explotación de los recursos naturales en desmedro del cuidado de la naturaleza, las críticas de un modelo económico depredador y excluyente y las advertencias sobre el “descarte” que se evidencia en las migraciones masivas, las guerras y la pobreza creciente.

Los pobres y la guerra

En su transitar Francisco se convirtió en vocero de los descartados y los pobres, pero también en aliado de quienes salieron en defensa de los derechos de estas personas y comunidades. Puede decirse que el discurso pronunciado el 9 de julio de 2015 por el Papa ante el auditorio plural de los movimientos sociales reunidos en Cochabamba (Bolivia), cuyo eje fue su proclama de «las tres T» (tierra, techo, trabajo), constituye una suerte de síntesis doctrinal que, en otro tono y con distinto despliegue, Francisco había expresado de manera sistemática y con base teológica en Laudato Sí. Una gran suma que, a contracorriente de las fuerzas del capitalismo mundial, se alzó en favor de los pobres y sus organizaciones, criticó a los poderes hegemónicos y lanzó un llamado a la paz. Una militancia pacifista que Bergoglio apoyó con sus acciones y las del Vaticano en cada lugar de conflicto en cualquier rincón de la tierra. En esta tarea los movimientos sociales fueron elegidos permanentemente como aliados e interlocutores, convocados y sentados a la mesa de las conversaciones con el Papa.

A través de sus acciones Francisco también consolidó su idea de que a las grandes religiones monoteístas del mundo y a sus dirigentes le cabe la responsabilidad de encontrar salidas a la guerra mundial traducida en multitud de conflictos acotados o guerras regionales por disputas territoriales, cuestiones de soberanía, enfrentamientos políticos, étnicos o raciales. “No existe la guerra inteligente; la guerra solo sabe causar miseria; las armas, únicamente muerte” afirmó.

En octubre de 2022 organizó en Roma un gran encuentro de líderes religiosos mundiales por la paz. Pero antes y después se reunió en Irak, con el Gran Ayatolá Sayyid Ali Al-Husayni Al-Sistani, líder de la comunidad chií del país, en Ulaanbaatar con once líderes de diferentes confesiones y, más recientemente, en Indonesia junto al iman Nasaruddin Umar visitó el ‘túnel de la Amistad’ que conecta la mezquita Istiqlal con la catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

En la propia Iglesia

Hacia el interior de la misma Iglesia Católica el papa Francisco impulsó muchas líneas que conectan directamente con iniciativas inauguradas en el Concilio Vaticano II (1962-1965), impulsadas por el papa Juan XXIII (1958-1963 ) y continuadas por Paulo VI (1963-1978), pero que tuvieron frenos y retrocesos con Juan Pablo II (1978-2005) y Benedicto XVI ( 2005-2013).

De esta manera Bergoglio insistió en la idea de “una iglesia de puertas abiertas” con capacidad de acogida para todas y todos, sin ningún tipo de restricciones, en diálogo con la sociedad y enfrentando los problemas comunes. Esto implicó también reformas profundas en las estructuras eclesiásticas, con más espacios para los laicos y en particular para las mujeres, pero también desde una perspectiva eclesiológica que buscó protagonizar el “sacerdocio común de los fieles” incluso antes que el sacerdocio ministerial.

Con esa intención Francisco propició, a través de los sínodos (universal y regionales) una Iglesia más participativa que puso en crisis el modelo estrictamente jerárquico, piramidal y romano céntrico. Ello trajo aparejado también la decisión de enfrentar los problemas de abusos, la pederastia y la corrupción dentro de la estructura eclesiástica.

Bergoglio acompañó este proceso con reformas de la curia vaticana, recambio de los responsables y nuevos nombramientos para rodearse de figuras de su confianza. También hubo cambios mediante la designación de obispos más jóvenes y cercanos a la perspectiva eclesiológica de Francisco.

Nada de esto ocurrió sin resistencias y enfrentamientos. En el mundo, pero también en la Argentina donde paradójicamente los sectores católicos más conservadores, empresarios y representantes del poder que vieron en Francisco la continuidad de un cardenal Bergoglio, que en su momento y sin considerarlo como del propio palo, nunca les resultó incómodo. Rápidamente se sintieron defraudados por las iniciativas y las propuestas del Papa que acentuó los rasgos más latinoamericanistas del entonces cardenal de Buenos Aires y radicalizó su perspectiva en favor de los pobres, de los excluidos y de sus derechos.

El poder se disgustó con Francisco y no lo disimuló. También los sectores conservadores de Iglesia incluidos algunos obispos se sintieron molestos con Bergoglio, aunque estos últimos se mantuvieron dentro de los márgenes de discreción que impone la propia Iglesia.

A nivel mundial también las intrigas y las conspiraciones fueron en aumento. Integrantes del colegio cardenalicio que habían ido a buscar a un papa latinoamericano y seleccionaron a un argentino porque siendo tal era el «más parecido» a los europeos se sintieron frustrados en sus expectativas.

En más de una oportunidad los sectores más conservadores se rasgaron las vestiduras ante lo que consideraron excesivas concesiones de Bergoglio, tanto en sus mensajes como en su estilo pastoral. Francisco no se inquietó demasiado por ello. Siguió tomando decisiones con conciencia de los problemas que enfrentaba e incluso utilizó la energía y el respaldo que le llegaba desde afuera para dar batallas en el seno de la propia Iglesia.

Siempre apareció convencido de la tarea que debía enfrentar: avanzar y profundizar la reforma de la Iglesia hacia una forma de gobierno y de participación más sinodal, más horizontal y plural que renueve la vida del catolicismo.

Si bien se dieron pasos sustanciales en ese sentido, quizás sea esta la tarea inconclusa que deja Francisco y que quedará en manos quien lo suceda en el pontificado. Una designación que dependerá de una elección incierta y sin candidatos a la vista, aun teniendo en cuenta la profunda renovación que Bergoglio hizo en el colegio cardenalicio que escogerá al nuevo papa.


Seguir leyendo

Más leídas - últimas 48Hs.

Patagonia Nexo - Río Turbio, 9407, Santa Cruz, Argentina
Email: [email protected] - Whatsapp 2966529165
Registro NIC-29/4/2009-2023 Patagonia Nexo - Registro de propiedad en trámite - Todos lo derechos reservados.