OYIKIL al límite: defender la cooperativa es defender parte de la historia de Río Turbio

Fundada en 1969 y sostenida por sus abonados durante décadas, la cooperativa enfrenta una crisis que amenaza la continuidad del servicio y los puestos de trabajo. La deuda con el proveedor mayorista TMA, las facturas mensuales y la elevada morosidad exigen respuestas concretas.
Río Turbio29/09/2026Patagonia NexoPatagonia Nexo

La interrupción de la conectividad de OYIKIL expuso una situación que va mucho más allá de un corte de internet. La Cooperativa Telefónica forma parte de la identidad de Río Turbio desde 1969. Creció y se sostuvo con el aporte de sus abonados, acompañando durante generaciones la necesidad de comunicarse en la Cuenca Carbonífera. Hoy, esa historia enfrenta una de sus pruebas más difíciles.

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Con la cantidad actual de usuarios, los ingresos no alcanzan para cubrir al mismo tiempo el servicio mayorista, los acuerdos por deudas atrasadas, el funcionamiento cotidiano y los salarios. La conducción no pudo cumplir los pagos parciales comprometidos con TMA, su proveedor mayorista, mientras continuaban llegando las facturas de cada mes.

Ante esa situación, OYIKIL dio prioridad a mantener operativa la cooperativa y pagarles a sus trabajadores. Pero una institución no puede sostenerse indefinidamente eligiendo qué obligación urgente atender y cuál postergar. La reciente suspensión de la conectividad mostró que ese límite ya tiene consecuencias para los abonados.

Según pudo saber Patagonia Nexo, la morosidad alcanzaría el 53%. Es un dato que deberá ser precisado en los informes económicos de la entidad, pero que obliga a reconocer una parte esencial del problema: una cooperativa sostenida por sus asociados necesita que el compromiso de pago acompañe la defensa pública de su continuidad.

OYIKIL señaló que no recibe ayuda financiera permanente del Estado municipal ni del provincial para afrontar sus gastos habituales. Frente a este escenario, su directorio elevó a la Cámara de Diputados de Santa Cruz un anteproyecto de ley que contempla excepciones impositivas y otras herramientas para aliviar la situación.

Defender a OYIKIL no significa ignorar sus deudas ni evitar que rinda cuentas. Significa comprender que detrás de los números hay un servicio para la comunidad, trabajadores que dependen de él y una institución nacida en Río Turbio que sus propios abonados sostuvieron durante más de medio siglo.

La presencia de concejales en la cooperativa debería servir para conocer sus cuentas, escuchar a su conducción y a sus trabajadores, y definir qué gestiones concretas pueden realizarse desde el ámbito local. También será fundamental que la Asamblea General de Asociados anunciada por OYIKIL permita discutir con información clara las deudas, los costos y un plan viable para salir de la crisis.

Río Turbio tiene motivos para defender a su cooperativa. Fundada en 1969, OYIKIL no es una empresa ajena a la localidad: es parte de su historia y de su organización comunitaria. Sostenerla ahora requiere decisiones de sus autoridades, respuestas de los representantes públicos y el compromiso de los abonados que siempre fueron su principal apoyo.

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