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Tolosa Paz contra Belliboni: «Esto no se resuelve utilizando a la gente, sino validando la identidad»

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Desde Entre Ríos y acompañada por el gobernador Gustavo Bordet, la ministra de Desarrollo Social cargó contra el líder del Polo Obrero.

La ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, aseguró que el líder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, utiliza «a la gente más necesitada de la Argentina» para las marchas y lo invitó a que movilice a los beneficiarios a «validar la identidad» para que puedan acceder al Potenciar Trabajo de forma transparente.

“Belliboni no puede explicar dónde están los 6000 hombres y mujeres de Unidad Piquetera, del Polo Obrero, que el mes pasado certificaron y que estaban haciendo una contraprestación. ¿Dónde están?”, se preguntó la titular de la cartera.

En la misma línea, Tolosa Paz afirmó que desde Desarrollo Social tienen los brazos «bien abiertos para validarles la identidad» y agregó: «Esto no se resuelve utilizando a la gente más necesitada en una marcha con estos calores, poniendo en riesgo la salud de adultos mayores, de niños y niñas. Se resuelve trayendo a la gente a validar su identidad”.

«Todo ese esfuerzo de organización, Unidad Piquetera lo ponga a disposición para que los hombres y las mujeres validen los datos biométricos. Nosotros lo único que establecimos fue una regla clara, de transparencia, para la etapa del Potenciar Trabajo”, argumentó la funcionaria nacional.

Además, sostuvo que Belliboni tiene que hacer «el esfuerzo de trasladar gente a los Centros de Referencia (CDR)», que son los Puntos Digitales del Ministerio donde pueden validar la identidad.

“Valoramos el esfuerzo de una Argentina que paga sus impuestos y quiere que cuidemos ese esfuerzo, que cuidemos los recursos con transparencia, protegiendo a quienes necesitan del Potenciar Trabajo”, concluyó Tolosa Paz.

Cómo se valida la identidad
Los puntos presenciales de Validación Digital funcionan en los CDRs (Centros de Referencia). Hay 56 locales de gestión que están ubicados en diferentes puntos del país y están integrados por equipos profesionales que trabajan articuladamente con gobiernos provinciales, municipales, organizaciones y movimientos sociales.

Los 154.441 titulares que aún no realizaron la validación, cuentan con la instancia “validación fuera de plazo” que será evaluada por la Secretaria de Economía Social y al día de la fecha 21.962 personas ya hicieron el reclamo


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¿Quién pagará los platos rotos de Milei?

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Atilio A. Boron

Por Atilio A. Boron

Javier Milei acaba de insultar groseramente, una vez más, al presidente colombiano Gustavo Petro. Desencajado, el presidente argentino persiste en sus ataques a propios y ajenos. Días atrás calificó a los miembros del Congreso de la Argentina como un “nido de ratas” (elegidas por la ciudadanía, conste); o a uno de sus ex compinches, Ricardo López Murphy como “traidor y basura”; y a su actual Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien en la campaña electoral la fulminó por ser una “montonera asesina”. 

Los insultos al Papa Francisco fueron de una bajeza poquísimas veces vista en la historia, y así podríamos seguir elaborando una interminable compilación de las excrecencias verbales de un personaje alucinado, que habita una realidad paralela, que habla con su perro muerto (en cuyos consejos se inspira) y que no tiene la más pálida idea de la responsabilidad institucional que le cabe como presidente de la Argentina y que debería inhibirle de decir la primera barbaridad que se le pasa por la cabeza, teniendo en cuenta que sus palabras y sus gestos destemplados e irrespetuosos comprometen las relaciones internacionales de nuestro país.

Ahora en el marco de la conferencia de Acción Política Conservadora celebrada en Maryland -un show propio de Las Vegas montado para apuntalar las ambiciones electorales de Trump– acaba de decir que el presidente Petro “está hundiendo a los colombianos, y que es una plaga letal” para los habitantes de ese gran país. Antes había declarado que aquél era un “asesino colombiano que está hundiendo a Colombia.” Petro, un personaje íntegro y de una ejemplar coherencia, no tiene necesidad que nadie lo defienda de los vómitos verbales del impresentable presidente argentino. Sobre todo cuando se tiene en cuenta que éste sí está hundiendo a este atribulado país en una crisis integral, la cual día a día alimenta una “tormenta perfecta” que probablemente -insisto en lo probabilístico del pronóstico- termine por arrojar al energúmeno de la Casa Rosada a los basurales de la historia. No está demás afirmar que si hubiera un debate entre ambos presidentes sobre cuestiones económicas, sociales o internacionales Milei no resistiría más allá del segundo round, si se me permite la metáfora boxística, al ataque de Petro. Sería una fenomenal paliza la que sufriría el argentino.

La absoluta irresponsabilidad de Milei en los asuntos internacionales lo impulsa a proferir insultos a diestra y siniestra contra los presidentes de Colombia, Brasil, Cuba y Venezuela, para quedarnos sólo en la región; o la que también se manifiesta en el rechazo al ingreso al BRICS, el grupo más dinámico y promisorio de la economía mundial, lo que revela la supina ignorancia del personaje y de su Canciller en estas materias. A éstas habría que añadir el veto a la construcción del Canal Magdalena que otorgaría un acceso soberano de los ríos argentinos al Atlántico, sin pasar por Montevideo, hasta la política de indigna capitulación en el tema Malvinas, que tantas vidas costó a la juventud argentina. 

Exabruptos verbales que se traducen en gravísimos yerros políticos que este país deberá pagar por largos años, producto de las sombrías fantasías de Milei en torno a ese inexistente capitalismo sin estado que proponen los burdos hechiceros de la Escuela Austríaca y al hecho, crucial desde mi modesto punto de vista, que para el presidente ni la soberanía ni la nación son cuestiones de importancia. Sobre todo para quien, como él, cree que la nación no existe y que no pasa de ser una molesta enteleqeuia urdida por los colectivistas con el objeto de dar basamento al Estado, el verdugo de los mercados.


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