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Qué le espera al país con Javier Milei como presidente

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La historia muestra que cada vez que gobernó la ortodoxia económica hubo catástrofe social, concentración de la riqueza, endeudamiento extremo, dilapidación de activos públicos, destrucción de la industria, timba financiera, entrega de soberanía y atraso económico. Milei no será la excepción. 

David Cufré

Por David Cufré

«Lamentablemente nuestro punto de partida es muy bajo. Muchos años de desatinos y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace más de diez años. Dejaremos que cada uno de los habitantes del país viva como pueda y como quiera. Las medidas en curso permiten que podamos lanzar hoy una nueva fórmula: ‘Hay que pasar el invierno’«. El nefasto experimento de Alvaro Alsogaray, ministro de Hacienda de Arturo Frondizi entre 1959 y 1961, que llegó al cargo por presión militar, empezará a repetirse a partir de mañana con Javier Milei como presidente.

Le espera al país lo que ya vivió tantas veces a lo largo de décadas de gobiernos liberales: catástrofe social, concentración de la riqueza, endeudamiento extremo, dilapidación de activos públicos, destrucción de la industria, timba financiera, atraso económico. Cada una de esas experiencias hundió a la Argentina en un pantano del que cada vez resultó más difícil salir. La entrega de soberanía también fue una constante con esos gobiernos. 

Como Alsogaray a mediados del siglo pasado, el endeudador serial Luis «Toto» Caputo sostiene ahora que su gestión como ministro de Economía será muy complicada por «la pesada herencia» que recibe del gobierno que se va. Deja de lado que en su paso anterior por la gestión pública, como ministro de Finanzas, Economía y presidente del Banco Central de Mauricio Macri, llegó al extremo de comprometer a diez generaciones a pagar la deuda que contrajo a cien años.

Esa plata no se usó para la construcción de rutas, centrales eléctricas o nuevas industrias, sino para la especulación financiera. Los dólares se evaporaron en esa fiesta que disfrutaron pocos y pagarán todos los argentinos. También como suele pasar, el gobierno peronista tuvo que reestructurar esos pasivos con el capital financiero internacional y, junto con ello, la deuda monumental que Macri, Caputo y compañía dejaron con el FMI. La desfachatez de Caputo para hablar de pesada herencia es marca registrada de los gobiernos liberales.

La lista

La dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, después del golpe de Estado a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955, tuvo como uno de sus ministros de Economía emblemáticos al liberal Adalbert Krieger Vasena. Ese gobierno fue responsable de la adquisición de un préstamo con varios bancos europeos que supuestamente se pagaría con el crecimiento económico que generarían las políticas liberales. El resultado fue que el préstamo no se pudo devolver, la Argentina cayó en default y los gobiernos de Europa crearon el Club de París para presionar por los pagos. También a esa administración hay que computarle la incorporación de Argentina al Fondo Monetario Internacional y el alineamiento incondicional con Estados Unidos.

El gobierno que siguió, de Arturo Frondizi, tuvo como ministros de Economía al mencionado Alsogaray y luego al liberal Roberto Alemann, quien en 1981 volvería al Palacio de Hacienda como ministro del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri. En 1961 estuvo al frente de una renegociación ruinosa de la deuda con el Club de París y desplegó un plan de ajuste que sumergió a las mayorías populares: hubo despidos y congelamiento de salarios de empleados estatales, aumentos exorbitantes de tarifas de servicios públicos, quita de aranceles a la importación, rebaja de indemnizaciones por despido y acortamiento de licencias por maternidad.

En 1962, días antes del derrocamiento de Frondizi y la asunción de José María GuidoJorge Wehbe llegó por primera vez al Ministerio de Economía. Permaneció en ese cargo apenas un mes y mantuvo la línea del ajuste permanente. Wehbe reapareció como ministro de Economía con Alejandro Agustín Lanusse en 1972, con la misma impronta, y tuvo una tercera participación sobre el final de la última dictadura, en la gestión de Reynaldo Bignone en 1982 y 1983.

En 1962 y 1963, con Guido, se sucedieron como ministros de Economía Alsogaray y José Alfredo Martínez de Hoz. Joe, como lo llamaban, fue exponente principal de la oligarquía terrateniente y la patria financiera, odiador acérrimo de la industria nacional, fanático de la apertura importadora, la desregulación económica y la libertad de mercado. Cada vez que intervino en la gestión pública, el país cayó en graves crisis, terminó endeudado hasta el cuello y su círculo social se enriqueció en la misma proporción.

Después de los tres años de gobierno de Arturo Illia, otro golpe de Estado encabezado por Juan Carlos Onganía nombraría como ministros de Economía otra vez a Krieger Vasena (1967-1969) y a otra figura rutilante de la derecha económica, José María Dagnino Pastore (1969-1970). En esos años se decretó la suspensión de los convenios colectivos de trabajo, se aprobó la ley de hidrocarburos que permitió la participación de empresas privadas en el negocio petrolero, se sancionó la ley de alquileres que facilitó los desalojos, se suspendieron los aumentos de salarios por dos años y se dio impulso a la patria contratista para la realización de obras públicas que antes asumía el Estado. Unas cuantas de esas políticas se repetirán ahora con Milei.

Dictadura

Tras casi dos décadas de exilio forzoso, Perón volvió a ser presidente entre octubre de 1973 y el 1 de julio de 1974, cuando falleció. Fueron apenas ocho meses, pero los resultados de la gestión económica resultaron exitosos. El plan del ministro José Ber Gelbard, quien había sido fundador de la Confederación General Económica (CGE), consistió en una revitalización notable del mercado interno, los salarios, las pymes y las actividades productivas. Hubo una fuerte intervención del Estado en la economía y la imposición de reglas estrictas a capitales nacionales y extranjeros. En 1974 la inflación bajó al 30,2 por ciento, desde el 79,6 de 1972; la desocupación se redujo a solo 2,5 por ciento, desde el 6,1 por ciento del gobierno de Lanusse, y el PIB trepó 6,4 por ciento, desde el 3,5 de dos años antes.

El plan de Gelbard se completó con la firma de un pacto social entre la CGT y la CGE para coordinar precios y salarios, anclar expectativas y habilitar una etapa de expansión económica. Sin embargo, esa estrategia se vino a pique con el fallecimiento de Perón y el pandemónium político que le siguió. 

Gelbard renunció en octubre de 1974 y tras un interregno de ocho meses de Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodrigo escaló al Ministerio de Economía. Su número dos y auténtico creador del plan de desestabilización más grande de la historia argentina, Ricardo Zinn, convenció al gobierno de María Estela Martínez de Perón de producir una enorme devaluación, con suba astronómica de tarifas y precios, y los salarios por detrás. Fue allí que se generó una bisagra histórica en el país, porque de ese caos empezó a surgir la economía bimonetaria que aún persiste, con la cobertura permanente en el dólar.

Zinn tenía fuertes vínculos con grupos empresarios, particularmente el Consejo Empresario Argentino, que integraba Martínez de Hoz y que tuvo activa participación desestabilizadora en las semanas previas al golpe del 24 de marzo. 

Después del derrocamiento de Isabelita, la dictadura genocida cívico-militar desplegó con Martínez de Hoz un plan con los siguientes ejes estructurales: liberación de los precios, del mercado cambiario, de las importaciones, de los alquileres, quita de retenciones a las exportaciones, eliminación de subsidios y planes sociales y endeudamiento millonario con el FMI y la banca extranjera.

Ese plan, con sus más y sus menos, fue continuado por sus sucesores, otros conspicuos representantes de la ortodoxia económica: Lorenzo Sigaut, Roberto Alemann, José María Dagnino Pastore y Jorge Wehbe, con los resultados conocidos de destrucción del aparato productivo, incremento de la pobreza y atraso por generaciones.

Menem, De la Rúa, Macri

Después del golpe de mercado que terminó con el gobierno de Raúl Alfonsín en 1989, en el que hubo economía de guerra y más inviernos que primaveras, el menemismo produjo otro quiebre histórico similar al que ahora quiere recrear Milei, con privatizaciones, negociación de la deuda en default a favor de los acreedores, destrucción del Estado y sus capacidades de intervención, reformas estructurales regresivas en materia laboral, previsional e impositiva, endeudamiento a mansalva y afianzamiento de la economía bimonetaria con la convertibilidad. Las consecuencias fueron lamentables para las mayorías populares y rutilantes para los sectores concentrados, con seis años de crisis, desocupación y fractura social, y apenas cuatro en los que Domingo Cavallo pudo disfrutar de una expansión del PIB que solo favoreció a un sector minoritario de la sociedad.

Fernando de la Rúa mantuvo el esquema de la convertibilidad y se hundió con el propio Cavallo en diciembre de 2001. La reaparición de los liberales en la Casa Rosada se dio con Macri, con resultados fáciles de recordar: trajo nuevamente al FMI, tomó deuda en dólares por casi 100 mil millones y el país permaneció casi todo el tiempo en crisis. A eso le sumó la post verdad, que consiste en decir cualquier cosa negando los hechos objetivos. Pero la única verdad es la realidad de que con los liberales, la Argentina no hizo más que retrocederMilei no será la excepción.


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Axel Kicillof se solidarizó con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres

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El gobernador reiteró su queja por el recorte de fondo nacionales. «No es, como sostiene Milei, contra los gobernadores sino contra los pueblos de las provincias».

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires se solidarizó con sus pares patagónicos que, encabezados por Ignacio Torres, este viernes decidieron dar un paso al frente en la discusión con la administración de Javier Milei y amenazaron con no entregar los recursos hidrocarburíferos que se producen en esas provincias si el Ministerio de Economía de la Nación, Luis Caputo, “persista en retenerle a Chubut los fondos que por derecho le pertenecen».

Nuestra solidaridad con el pueblo de Chubut. Todas las provincias estamos siendo sometidas a esta “extorsión” y el recorte de fondos. No es, como sostiene Milei, contra los gobernadores sino contra los pueblos de las provincias”, escribió Kicillof en su cuenta oficial de X, en lo que sirvió para sostener una postura que desde la administración bonaerense se viene defendiendo desde el comienzo de la gestión libertaria.

En esa sintonía que encolumna prácticamente a todos los gobernadores del país, los mandatarios de Tierra del Fuego, La Pampa, Santa Cruz, Neuquén, Chubut y Río Negro, se sumaron en el apoyo a Torres y denunciaron las “medidas extorsivas que plantea Milei”, que adjudican a «represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Ómnibus».

«No aceptamos patrones de estancias ni el unitarismo de quienes se creen que van a poder pisotear a las provincias», advirtieron y agregaron que “quitarte a una provincia más de un tercio de su coparticipación es una acción criminal que persigue el objetivo deliberado de hacer sufrir a sus habitantes para de este modo forzar a su gobierno a adoptar determinadas decisiones políticas».

La Provincia viene manifestándose en esa dirección desde hace ya tiempo y profundizó esa postura en las últimas semanas, cuando arremetió con las críticas por el ajuste nacional que ya golpea a docentes y usuarios del transporte y en el próximo mes se notará con más fuerza en las tarifas de servicios públicos. 

«No conocen la realidad del interior»

“Pueden intentar fundirnos y atacar a la provincia, pero nosotros vamos a seguir cumpliendo con el compromiso que asumimos con nuestro pueblo”, había dicho Kicillof horas antes al habilitar un anexo de la Escuela Secundaria N°6 en el paraje rural Don Cipriano en el municipio de Chascomús. 

“Es evidente que quienes solo hablan de ajustar y privatizar no conocen la realidad del interior de la provincia de Buenos Aires: aquí no llega el mercado para construir una escuela porque no es rentable, entonces es el Estado el que tiene garantizar las oportunidades para todos y todas”, expresó el gobernador quien estuvo acompañado por el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni; el intendente local, Javier Gastón; y la directora de la institución, Belén Leglise.

«Estamos muy contentos porque, a pesar de estar atravesando una situación adversa producto de las políticas del Gobierno nacional, hoy podemos dar respuesta a una necesidad de las familias de Don Cipriano”, dijo el mandatario provincial que agregó:  “No era justo que los chicos y las chicas de este paraje rural tuvieran que irse o recorrer muchos kilómetros todos los días para recibir algo indispensable como es la educación de nivel secundario”, agregó.

El anexo de la EES N°6 saldará la demanda de oferta educativa de nivel secundario en la zona: contará con una matrícula de 15 estudiantes y formará parte de un polo educativo conformado también por la Primaria N° 20 y el Jardín de Infantes N° 3. Don Cipriano es un paraje rural en el que viven pocas familias y está ubicado a 30 kilómetros de Chascomús por la ruta provincial 20.

“Este anexo va a permitir que las y los jóvenes de Don Cipriano tengan la oportunidad de educarse y de generar arraigo en su comunidad. Esto se puede lograr gracias a la vocación de un gobernador que impulsa políticas públicas para mejorar la calidad de vida en los parajes rurales”, remarcó el intendente Gastón. 

Mediante el Programa Especial de Emergencia Educativa, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ya finalizó 14 obras de refacción y puesta en valor de la infraestructura escolar de Chascomús. “El Estado tiene que estar presente para que todos los chicos y chicas, estén donde estén, tengan los mismos derechos: tenemos la responsabilidad de hacer más y seguir mejorando nuestra oferta educativa”, señaló Sileoni.

Durante la jornada, el gobernador y la presidenta del Instituto Cultural, Florencia Saintout, presenciaron en el Parque Libres del Sur la prueba de sonido de la orquesta infantil y juvenil local que encabezará el cierre de El Festival que organiza la Fundación SOIJAr. Esta octava edición del encuentro federal que convoca a jóvenes de todo el país conmemora el bicentenario del estreno de la Novena Sinfonía de Beethoven y finaliza el próximo domingo.

“Este es un festival con un profundo sentido social, que promueve la inclusión y en el que participan orquestas de todo el país: conscientes de que la formación artística abre mejores posibilidades, se busca integrar a músicos ya consagrados con chicos y chicas que nunca pudieron contar con instrumentos musicales en sus casas”, expresó Saintout.

Sabemos que el ajuste ya está llegando a cada rincón de la Argentina y que impacta sobre todo en la producción y en el bienestar de los trabajadores”, dijo Kicillof al volver sobre la descripción de la situación que preocupa a los jefes provinciales. “Nosotros no estamos de acuerdo con esa política, razón por la cual vamos a seguir tomando nota de las necesidades y haciendo todos los esfuerzos para dar respuestas a las y los bonaerenses”, concluyó.


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