La marcha contra la reforma laboral terminó en incidentes y una plaza vacía

La protesta convocada por la CGT frente al Congreso se desarmó tras choques con manifestantes de izquierda y un fuerte operativo policial. Hubo detenidos y más de diez personas identificadas para su judicialización.

Info. General11/02/2026Patagonia NexoPatagonia Nexo
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La movilización de la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el proyecto de reforma laboral culminó este miércoles en un escenario muy distinto al que proyectaban sus organizadores. Lo que se anticipaba como una demostración de fuerza sindical terminó desarticulado tras graves incidentes entre un sector de manifestantes y las fuerzas de seguridad, que avanzaron sobre la Plaza del Congreso y forzaron el repliegue de las columnas.

La cúpula cegetista alcanzó a tomarse una fotografía frente al Congreso antes de que el clima cambiara de manera abrupta. Hacia las 16.30, una segunda tanda de enfrentamientos —protagonizados por grupos de izquierda que derribaron vallas y arrojaron bombas molotov— desató una respuesta policial con carros hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma.

El operativo avanzó en filas, con apoyo de motos y camiones hidrantes, despejando progresivamente la plaza. Las columnas sindicales, organizaciones sociales y agrupaciones políticas comenzaron a dispersarse hacia la Avenida de Mayo, mientras el diseño original de la convocatoria colapsaba.

El primer foco de tensión se había registrado alrededor de las 15.30 sobre la avenida Rivadavia, donde militantes del Frente de Izquierda mantuvieron un cruce directo con la policía. Los manifestantes tiraron vallas y los efectivos respondieron inicialmente con agua a presión y luego con gases. Si bien lograron hacer retroceder al grupo más combativo, los disturbios escalaron minutos después en distintos sectores del perímetro vallado.

Para las 17.30, la circulación vehicular sobre Rivadavia comenzó a restablecerse parcialmente. No obstante, pasadas las 18 se registró un nuevo intento de avance sobre el vallado, rápidamente neutralizado con granadas de gas.

Desde el Ministerio de Seguridad, conducido por Alejandra Monteoliva, informaron que más de diez personas fueron identificadas y serán judicializadas. Además, confirmaron al menos dos detenidos. En paralelo, la Policía de la Ciudad reportó once arrestos vinculados a agresiones contra efectivos y daños en el espacio público.

El Congreso permaneció vallado durante toda la jornada y bajo un amplio operativo que incluyó a la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura y efectivos porteños. El Gobierno había anticipado que aplicaría el denominado “protocolo antipiquetes”, mecanismo que ya utilizó en protestas anteriores.

Más allá de los incidentes, la movilización contó con fuerte presencia gremial: ferroviarios, bancarios, municipales, judiciales, portuarios y empleados de comercio, entre otros. También se sumaron las dos vertientes de la CTA y sectores del peronismo como el Movimiento Derecho al Futuro, La Cámpora y el Movimiento Evita.

Durante la tarde, cuando el sol comenzaba a caer, la plaza había alcanzado su mayor densidad de asistentes, con carpas, puestos de comida y columnas sindicales ocupando gran parte del espacio. Sin embargo, el despliegue policial y los disturbios alteraron definitivamente el desarrollo de la protesta.

La CGT buscaba escenificar su rechazo a la reforma laboral y capitalizar el malestar sindical en un contexto de tensión social creciente. Pero la imagen final fue la de una Plaza del Congreso prácticamente vacía, con pequeños grupos dispersos y un fuerte cordón de seguridad marcando el cierre de la jornada.

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