SOCIEDAD
Gases lacrimógenos, empujones y disparos en la marcha por el crimen del kiosquero de Ramos Mejía

En medio de la protesta en Ramos Mejía por el crimen de Roberto Sabo, la Policía y los manifestantes se enfrentaron

Tras el crimen del kiosquero de Ramos Mejía, los vecinos se juntaron para reclamar justicia por Roberto Sabo y seguridad. En medio de la protesta, la gente se enfrentó a la Policía, y los oficiales respondieron con gases lacrimógenos.
Esto ocurrió luego de que, por la tarde, comenzara la marcha en el local donde trabajaba el hombre de 45 años. Desde allí se dirigieron hasta la comisaría segunda. Una vez que llegaron, lograron ingresar, pero un cordón de agentes lo impidió.
En principio, los vecinos de Ramos Mejía se manifestaron con pancartas, a los gritos y aplausos. Sin embargo, con el correr de las horas la tensión se incrementó y empezaron los empujones.
Al llegar la noche, alrededor de las 20:30, los incidentes eran cada vez más graves. Un grupo lanzó botellas, palos y petardos contra la Policía. Ante esto, los oficiales los reprimió con gases lacrimógenos. Mientras tanto, un agente resultó herido y debió ser retirado.
En cuanto a los cánticos de la gente, estaban dirigidos al intendente kirchnerista de La Matanza, Fernando Espinoza, y al ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni. Entre los insultos, les gritaron: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.
En línea con estos reclamos, las pancartas rezaban: “Ramos Mejía está roto”, “Leyes duras, cadena perpetua y derechos humanos”.
La viuda del kiosquero asesinado rompió el silencio y pidió justicia: “El asesino nos haría un gran favor si se mata”
Después del crimen de Sabo, su viuda aseguró que Leandro Daniel Suárez, el delincuente que está imputado por su asesinato, le “arruinó” su familia.
A su vez, dijo: “Escuché que el asesino pidió por favor que no le den perpetua sino se iba a matar, y nos haría un gran favor a todo el país si se mata”.
PROVINCIALES
Atentaron contra la obra de tendido de gas en Río Gallegos

La obra de tendido de gas en el barrio 22 de Septiembre de Río Gallegos, que beneficiará a más de 800 familias, sufrió un grave atentado esta semana.

Desconocidos provocaron daños en las maquinarias que trabajan en el lugar, rompiendo vidrios de los equipos, y en las últimas horas vandalizaron caños que ya habían sido instalados.
Jorge Fabatia, jefe de obra de la empresa ejecutora, explicó que los caños de polietileno de alta densidad (PEAD) fueron dañados con clavos y martillos. “Lamentablemente pareciera que hay gente que no quiere que se termine la obra, perjudicando a cientos de familias de Río Gallegos”, señaló.

La obra consiste en la colocación de más de 12 kilómetros de cañerías de distribución y ramales domiciliarios, trabajos que permitirán llevar por primera vez el servicio de gas natural a un barrio que hasta hoy depende de garrafas. El proyecto incluye además la construcción de la red troncal, la instalación de válvulas de seguridad y las conexiones necesarias para que cada familia pueda contar con el servicio en su hogar.

La concreción de esta obra representa un paso clave en la mejora de la calidad de vida de cientos de vecinos, ya que permitirá reducir costos, mejorar la calefacción en los hogares y garantizar un suministro energético seguro. Por eso, el atentado genera una especial preocupación en la comunidad, que espera con expectativa la finalización de los trabajos.
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