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Scioli y Tolosa Paz avanzan en su armado para disputar las PASO

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Ambos comenzaron a reunir los avales a sus respectivas precandidaturas que exige la Ley de democratización de la representatividad política. El mensaje a los votantes sobre la necesidad de apertura en el peronismo.

Por: Tatiana Scorciapino@Tatiscorciapino

A menos de un mes del cierre de listas, la estrategia del Frente de Todos aún no arroja definiciones concretas. Entre las disputas por las PASO, el armado de listas y las definiciones de los binomios presidenciales, los candidatos que ya están en la cancha se separan de las disputas y se sumergen en su propia construcción electoral que les permita juntar musculatura para llegar a las primarias de agosto con un armado competitivo.

El artículo 21 de la Ley de democratización de la representatividad política (26.571) establece que las precandidaturas a presidente y vice deben estar avaladas por un número de afiliados no inferior al 1% del total de los inscritos en el padrón general. De esta forma, además del mero deseo de competencia, es necesario contar con un grupo de personas que “aprueben” estas candidaturas. De esto comenzó a encargarse el equipo de campaña de la platense Victoria Tolosa Paz.

A inicios de esta semana comenzó a circular en las aplicaciones de mensajería una petición que rezaba “estamos buscando avales y adhesiones para las candidaturas de Daniel Scioli Victoria Tolosa Paz”. El texto, que incluía un enlace a la página oficial de la ministra de Desarrollo Social, estaba acompañado de un formulario en el que se solicitaban datos personales para que, quien desee, sea contactado para dar su apoyo al lanzamiento de estos cuadros.

El mensaje fue craneado desde el círculo de confianza de Enrique “Pepe” Albistur, histórico publicista del peronismo y marido de Tolosa Paz, y forma parte del lanzamiento de la ministra que se inició hace un mes con la presentación del espacio “Camino a la Victoria” en Ensenada. La idea de dejar atrás las planillas escritas a mano y modernizar la búsqueda de adhesiones no es inocente: el objetivo del espacio es tener una “viralización orgánica” de las candidaturas e instalarse de manera “natural» en el panorama electoral. El deseo se cumplió.

«Cuando apoyas o adherís a que se pueda presentar una lista con Daniel y con Victoria estás manifestando que querés que haya apertura democrática en el peronismo, que estás apoyando la participación y que defendés el derecho que todos tenemos a competir y presentar nuestras propuestas en el seno de nuestra construcción del Peronismo en la Provincia de Buenos Aires y en el país» reza el texto difundido en donde los candidatos, ya sin titubear, confluyen su deseo de competir en las Primarias del próximo 13 de agosto.

La ministra y el embajador de Brasil no bajarán sus nombres, ni aunque aparezca un milagroso candidato de la unidad. Sin embargo, sus expectativas y roles varían según su escenario particular. En el caso de Scioli su candidatura presidencial es innegociable. El ex motonauta levanta la bandera de la fe y la esperanza que casi lo lleva a ser presidente en 2015 y se empodera buscando peronistas decepcionados y algunos “lastimados” del cierre de listas para armar su estructura nacional y provincial.

Tolosa Paz, por su parte, amplía su campo de decisión. La ministra está convencida de que Axel Kicillof es el candidato natural para la reelección de la provincia de Buenos Aires. Sin perder de vista los números que acompañan al gobernador, desde su círculo entienden que la mejor estrategia electoral que podría aplicar el Frente de Todos es apostar por las elecciones “X”: paso en las presidenciales, síntesis en la provincia y finalmente listas separadas en cada distrito. A este armado, busca sumar su escenario ideal: ser vicegobernadora. Convencida de que ella también tiene algo para aportar a la elección del bastión más importante, la albertista se encuentra en plena negociación para ser incluída en el binomio y evitar una interna con uno de los nombres más potentes del peronismo.

Con un trato que no depende sólo de su buena voluntad, y sin poder negar las divisiones que azotan la cúpula del Frente de Todos, Tolosa Paz avanza en la gesta de su posible candidatura como rival de Kicillof. Una de sus trabas, además del acuerdo en sí, son los intendentes. Muchos de ellos son leales al gobernador, y no miran con buenos ojos la posibilidad de tener dos listas en la provincia.

Atenta a esta situación, y con el fuerte apoyo de Scioli, ambos funcionarios acuerdan reuniones semanales con intendentes y referentes peronistas -y no tanto- que no son tenidos en cuenta por el kirchnerismo para seducirlos a sumarse a este espacio panperonista. “Ya hay listas en todos los municipios” informó a Tiempo uno de los armadores de esta campaña.

Este armado es avalado por el presidente Alberto Fernández, quien aún cuenta con aliados bonaerenses que dejó la campaña de Florencio Randazzo en 2017; el ministro Anibal Fernández, que trae consigo su espacio La Jauretche y el canciller Santiago Cafiero, que atrae nombres de la primera sección electoral. El “tapado” de este espacio es jefe de gabinete Agustín “Chivo” Rossi quien, a pesar de haber lanzado su candidatura presidencial esta semana, mantiene un constante diálogo con Daniel Scioli, lo que abre la posibilidad de que pueda dejar de lado su ambición para acompañar en las PASO este sector que no renunciará al protagonismo que cree merecer.


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Cuáles son los cambios que exige la oposición para acompañar la Ley Bases y el paquete fiscal

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El debate legislativo de la semana finalizó sin dictamen. El oficialismo ya sabe que los proyectos que se aprobaron en la Cámara de Diputados sufrirán modificaciones. Los cinco puntos clave.

Por María Cafferata

Un Pacto de Mayo sin ley, una ley sin forma. La imposibilidad de dictaminar la Ley Bases no solo enterró la ilusión del acto de unidad con los gobernadores en Córdoba, sino que hundió la fantasía de que el gobierno ya había logrado cerrar un gran acuerdo con la oposición. No hay acuerdo ni borrador final: solo la certidumbre de que los proyectos que se aprobaron en Diputados no serán los mismos que se aprobarán en el Senado. Hay seis senadores opositores cuyas firmas son claves que todavía aguardan una respuesta del oficialismo sobre sus pedidos de modificaciones y, hasta que no tengan una devolución, no dictaminarán nada. La pelota, aseguran, está del lado del gobierno nacional, que tendrá que definir, este fin de semana, qué cambios acepta y cuáles se arriesga a rechazar. En el mientras tanto, nadie, ni el propio gobierno, está seguro de qué forma final tendrán las dos primeras leyes que el Congreso le aprobará a Javier Milei. 

Martín Lousteau (UCR), Pablo Blanco (UCR), Maxi Abad (UCR), Guadalupe Tagliaferri (PRO), Edgardo Kueider (Entre Ríos) y José Carambia (Santa Cruz) son los seis senadores de cuyas firmas depende que las comisiones de Presupuesto, Legislación General y Asuntos Constitucionales puedan dictaminar la Ley Bases y el paquete fiscal para que puedan llegar al recinto. El oficialismo se equivocó al creer que el número estaba garantizado y que, en todo caso, la discusión por la letra chica se resolvería de camino al recinto. Y los senadores se lo están haciendo pagar. Para muchos, la inclusión de Victoria Villarruel en las negociaciones – hasta ahora desplazada – habilitará un diálogo más fluido con un oficialismo que, hasta ahora, estaba fragmentado. El intercambio era, por momentos, contradictorio: el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, decía una cosa y el ministro de Interior, Guillermo Francos, decía otra. 

«Que digan lo que quieran, yo no firmo nada». La frase salió de la boca de varios senadores opositores en las últimas 48 horas. Senadores que se sienten empoderados y que, ante la ausencia de ofertas concretas del gobierno – con la excepción de los fondos para la UBA (un guiño directo al radicalismo) -, van acumulando reclamos. El gobierno solo cuenta con siete senadores propios y otros cinco del PRO: está muy lejos de los 37 que necesita para el quórum, por lo que no está en condiciones de ignorar ningún pedido. El problema es que, a medida que pasa el tiempo, los pedidos son cada vez más.

RIGI

A la cabeza de los reclamos está el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que otorga beneficios fiscales exorbitantes por 30 años para todas las empresas extranjeras que inviertan más de 200 millones de dólares. El vocero más elocuente contra el RIGI ha sido Lousteau, pero no está solo: el radical arrastra consigo también las objeciones de Tagliaferri, Blanco, Abad y varias fuerzas provinciales. Una de las mayores críticas es al artículo 163, que anula cualquier normativa provincial que restrinja lo sostenido por el régimen (adhieran o no las provincias). Se reclama, a su vez, establecer un régimen especial para las industrias más chicas – ya que las inversiones por más de 200 millones están pensadas, casi exclusivamente, para la actividad minera y petrolera -, así como algún sistema de «compre argentino» que proteja a la industria local de la apertura de importaciones.

Hay otros senadores, como Kueider, que plantean cambios más de fondo, como la exigencia de encadenamientos productivos locales.

Impuesto a las Ganancias

Si hay un capítulo que no tiene posibilidades de aprobarse sin cambios es la restitución de Ganancias. Los senadores patagónicos exigen incluir un diferencial para la zona – aludiendo a que el costo de vida es mucho mayor que en el resto del país – y reclaman un incremento del piso mínimo del 22 por ciento. Es decir, que pasaría de 1,8 millones a casi 2,2 millones (que es el mínimo que el proyecto sostiene para personas casadas). 

Este punto está casi cerrado con el gobierno nacional, ya que los patagónicos amenazaron con voltearle todo el paquete fiscal si no introduce cambios. Los patagónicos están cerca de sumar unos 48 votos en contra. Es decir, los dos tercios del Senado, lo que obligaría al oficialismo a conseguir la misma mayoría en Diputados para rechazar la modificación (un número que LLA no tiene posibilidades de alcanzar). Dependen de que Unión por la Patria y un par de senadores sin tierra quieran acompañar y están confiados en que lo lograrán. 

Privatizaciones

Era un capítulo que parecía cerrado y que, en la última semana, empezó a acumular varias objeciones. Principalmente por la privatización de dos empresas públicas: Aerolíneas Argentinas y Correo Argentino. Son varios los senadores del Sur que advierten que, si privatizan la línea de bandera, se caerán varias rutas no turísticas de la Patagonia, como ya sucedió en los 90′. El mismo argumento se repite para el Correo Argentino: el temor es que termine habiendo ciudades y pueblos enteros que se queden sin correo si el Estado no lo garantiza. 

Estas objeciones representan un dolor de cabeza para el oficialismo, ya que el capítulo de privatizaciones representa una de las partes centrales de la Ley Bases. En efecto, cuando el proyecto se cayó en febrero en Diputados fue porque el recinto estaba a punto de rechazar las privatizaciones (entonces eran un total de 27, ahora son once). En el oficialismo buscan evitar una «carnicería» del proyecto, pero se enfrentan a una difícil realidad numérica: si los patagónicos repiten el número de Ganancias para privatizaciones podrían terminar blindando también este capítulo frente a posibles modificaciones en Diputados. 

Blanqueo de capitales

Con el tándem Lousteau-Tagliaferri encabezando la avanzada, el gobierno reconoce que introducirá cambios en el capítulo de blanqueo (uno de los más generosos de los últimos años, ya que permite que quienes blanqueen hasta 100 mil dólares no paguen ninguna penalización). Uno de los pedidos es excluir a los hermanos de los funcionarios, así prohibir la posibilidad de que las personas puedan blanquear en nombre de otras (testaferros). Otro de los cambios será ampliar de 5 a 10 años el tiempo que tenga que haber pasado desde que una persona ocupó un cargo público para poder acogerse al beneficio.   

Moratoria previsional

Hay, además, decenas de pedidos de modificaciones que refieren a la reforma de la Ley de Hidrocarburos o la Ley de Procedimiento administrativo, así como a la reforma laboral. Uno de los temas más delicados es, sin embargo, la eliminación de la moratoria previsional. Hoy por hoy, en el Senado no está el número para aprobar este capítulo, que no solo cuenta con el rechazo de UxP o Carambia y Kueider, sino también de la cordobesa Alejandra Vigo, la rionegrina Mónica Silva y la neuquina Lucila Crexell. La gran mayoría de los senadores coinciden en que eliminar la moratoria representaría un duro golpe para las mujeres – 9 de cada 10 no cuenta con los 30 años de aportes – y nadie quiere cargar con ese costo político. Más de un senador pro Ley Bases, incluso, tiene planeado levantar e irse durante la votación para no tener que votar a favor. 


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