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Piqueteros amenazan con marchas en todo el país si no hay respuesta del Gobierno

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Con las negociaciones estancadas, referentes piqueteros avisaron que organizarán una “marcha federal” si no se alcanza un acuerdo por el aumento de planes sociales.

Al igual que en las semanas previas, los movimientos piqueteros anticiparon que en los próximos días las manifestaciones se intensificarán si no hay un acuerdo con el Gobierno por el aumento de los planes sociales. Esta vez, organizan una “marcha federal”, que trascendería el AMBA para llevar los reclamos a todo el país.

“Va a ser una semana de protesta permanente en todo el país”, dijo Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero. Y explicó los motivos: “No hay respuesta. El Gobierno tiene cerrado completamente los planes. No se abre ni uno solo, aunque saben que hay miles de personas en condiciones de recibirlo”.

En paralelo, el Gobierno oficializó un aumento de la Tarjeta Alimentar a través del Ministerio de Desarrollo Social, que sigue manteniendo reuniones para bajar la tensión y, entre otras concesiones, robustecer los alimentos entregados a comedores populares, otro de los reclamos de los organizaciones.

Las organizaciones de la Unidad Piquetera ya tiene previsto movilizarse a Plaza de Mayo el próximo domingo 1° de mayo por el Día del Trabajador. Esa fecha, señalan, es inamovible. Ahora, analizan su calendario para realizar una “marcha federal”.

“En principio sería dentro de los próximos 10 días, antes del 1° de mayo. Vamos a armar caravanas en distintos puntos del país: el sur, la Patagonia, Cuyo, el norte. Y vamos a ir marchando durante una semana hasta encontrarnos en Buenos Aires. Va a ser una semana de protesta permanente”, anticipó Belliboni y confirmó: “A menos que haya respuesta sobre los planes, que ya vemos que no va a haber”.


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Los sectores que más ganaron a costa de la caída del salario

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El espiral inflacionario de los últimos años fue erosionando el poder adquisitivo de los ingresos mientras aumentaba la concentración y la ganancia empresaria.

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Cristian Carrillo

CRISTIAN CARRILLO

La desregulación de los controles al sector privado que aplicó el macrismo, el congelamiento de las paritarias durante ese Gobierno –recién volvieron a activarse en 2020—, el espiral inflacionario de los últimos años que fue erosionando el poder adquisitivo de los ingresos y la concentración empresarial generaron una fuerte transferencia de recursos desde el trabajo al capital.

En el último lustro (2017-2022), la participación del trabajo asalariado sobre el valor agregado de la economía se contrajo en ocho puntos, pasando del 46 por ciento en 2017 (previo a la debacle cambista) a 38 por ciento al primer trimestre del año. En contraposición, el excedente empresario creció en ese lapso de 42 a 47,8 por ciento, revirtiendo la tendencia de una mayor participación del trabajo sobre el Producto que se registró desde 2011 hasta 2016.

Más allá de este promedio global, los sectores en los que esa transferencia es mayor son el agropecuario y el comercio, mientras que en la industria hubo un mayor deterioro de salarios pero el aumento del excedente no fue tan brutal como en los otros dos. Solo en la actividad financiera hubo una mejora en la participación del trabajo en el valor bruto sectorial, a partir de una mayor regulación en los últimos años y mejores paritarias.

La inflación fue el canal transmisor de esa transferencia de recursos. Si se comparan las cifras publicadas por el INDEC entre el primer trimestre de este año y el 2017, se destaca un crecimiento nominal del valor bruto de producción (proxi del producto interno bruto) fue de 589 por ciento, pasando de 6,2 billones de pesos a 42,7 billones. Pero dentro de su composición, los principales dos factores que explican ese incremento crecieron en forma muy dispar. La remuneración del trabajo asalariado del sector privado (incluyendo los aportes y contribuciones del segmento empleador) aumentó 462 por ciento, de 2,9 billones de pesos a 16,3 billones, mientras que el excedente de explotación se disparó 685 por ciento, al pasar de 2,6 billones a 20,4 billones.

El excedente empresario se obtiene una vez deducidas la remuneración de los asalariados y los impuestos menos las subvenciones sobre la producción. “En términos de los trabajadores en su conjunto, esa acentuada reducción es mitigada por el incremento de la participación de los cuentapropistas (IBM) que mejoraron su participación relativa en prácticamente dos puntos, mientras que la incidencia de los impuestos menos los subsidios permanece prácticamente constante entre los años extremos más allá de las fluctuaciones a lo largo del período (su reducción durante el ajuste de 2018-2019 y su aumento durante la pandemia)”, destacó un informe realizado por los economistas Pablo Manzanelli, Leandro Amoretti y Eduardo Basualdo para Cifra-CTA.

Los principales sectores beneficiados

Si se compara los informes de la cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra del INDEC entre primer trimestre de este año y el de 2017, se evidencia que luego de un atenuado incremento entre 2016 y el electoral de casi el 3 por ciento, disminuye hasta el 2021 en que crece significativamente al superar el 10 por ciento. “No ocurre lo mismo con los asalariados registrados y no registrados, ya que si bien sus ingresos se elevan también entre 2016 y 2017 posteriormente se reducen sistemáticamente, incluso en el 2021”, agregó el texto de la central obrera.

En el sector agrícola-ganadero la participación del trabajo asalariado pasó del 30,1 por ciento en 2017 (116.511 millones de pesos) a 18,6 por ciento (659.452 millones); mientras el excedente empresario se elevó de 55,9 por ciento a 69,8 por ciento (de 216.454 millones de pesos a 2,4 billones). La suba en las ganancias del sector agropecuario se evidencia a partir de altos precios internacionales de los alimentos, una mayor productividad por la mejora tecnológica y salarios de indigencia.

En comercio la reversión del aporte de los factores fue todavía más profundo, un resultado que era esperable para un sector que mantiene paritarias por debajo de la inflación hace varios años. El peso del trabajo asalariado en el valor agregado del comercio minorista y mayorista era de 47,8 por ciento hace cinco años y actualmente representa un 28,7 por ciento, según el cotejo de informes entre ambos períodos. El excedente empresario casi se duplicó, al pasar de 25,9 a 43,3 por ciento; equivalente en valores nominales de 263.829 millones de pesos a 4,1 billones (millones de millones). Los aumentos en alimentos y productos de primera necesidad, con un consumo sostenido, explican la reversión en el peso relativo entre el trabajo y el capital.

En industria el aporte del trabajo asalariado de la industria se contrajo de 49,4 por ciento en el 2017 a un 36,2 por ciento del valor agregado del sector para el primer trimestre del año. En contrapartida, el excedente empresario creció seis puntos, de 30,2 a 36,2 por ciento (de 358.533 millones de pesos y 3,2 billones). El impacto en el sector se ve morigerado por el crecimiento del cuentapropista (que en el INDEC figura como ingreso mixto), que avanzó más de seis puntos de 20,1 a 26,9 por ciento.  “No obstante, si se tiene en cuenta la importancia relativa de sus ingresos en el valor agregado, se constata que los asalariados son los que marcan la trayectoria de los ingresos percibidos por el conjunto de la clase trabajadora”, dice el informe de Cifra-CTA.

En segmento de la construcción, el trabajo asalariado pasó de representar el 41,5 por ciento en 2017 al 35,9 por ciento actual, mientras que el excedente empresario aumentó de 37 por ciento a 46,1 por ciento (139.001 millones de pesos a 1,1 billones). La cartelización del rubro de materiales para la construcción, que lideró la escalada inflacionaria (junto a textiles y alimentos), explica la apropiación de recursos de la actividad. En minería, la retribución al trabajo se redujo de 31 a 28 por ciento, mientras el excedente empresario saltó 515 por ciento de 257.823 millones de pesos a 1,5 billones. En el rubro electricidad también el aporte del trabajo asalariado creció en el último lustro por debajo del excedente empresario, con una mejora de 455 en el aporte del trabajo y de 596 en el excedente.

Con paritarias que fueron más ajustadas al desarrollo de la inflación y mayores regulaciones en los últimos dos años, la actividad financiera exhibe un comportamiento distinto al resto de los bloques. La participación del trabajo asalariado pasó de 55,1 por ciento en 2017 al 71,7 por ciento este año, mientras que el excedente se redujo de 42,9 por ciento hace cinco años a 25,7 por ciento en el primer trimestre de este año.


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