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Elecciones 2023: cuándo son las PASO, la primera vuelta presidencial y el posible balotaje

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Ya es oficial el calendario electoral. También se definió la fecha de los debates presidenciales obligatorios.

La Cámara Nacional Electoral aprobó este jueves el cronograma para las próximas elecciones nacionales, en el que definió que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) se desarrollarán el 13 de agosto, mientras que el 22 de octubre será el día de las generales.

A través de la Acordada Extraordinaria Nº35, los miembros de la Cámara determinaron también que, en caso de ser necesaria una segunda vuelta electoral para elegir a el o la presidente, se desarrollará el 19 de noviembre, según surge del documento al que accedió Télam.

Además, se fijaron las fechas de los Debates Presidenciales Obligatorios que se realizarán el 1 de octubre y el 8 de octubre, antes de las generales, y en caso de que hubiera una segunda vuelta, se hará un tercer debate el 12 de noviembre.

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El debate presidencial de las elecciones de 2019 tuvo como protagonistas a Macri y Alberto Fernández.

Foto: AFP

El cronograma establece que el 24 de junio se dará inicio a la campaña para las PASO, por lo que ese día finalizará el plazo para la presentación de listas de precandidatos ante las juntas electorales partidarias.

El 9 de julio, en tanto, se dará inicio a la campaña electoral en medios de comunicación audiovisual para las PASO de cara a la elección que ocurrirá el 13 de agosto.

El 17 de septiembre es la fecha de inicio de la campaña en medios audiovisuales para las generales.

El 1 de octubre fue fijado como fecha para la primera instancia del debate presidencial obligatorio y el 8 de octubre será la segunda, siempre con miras a las elecciones generales que se desarrollarán el 22 de ese mismo mes.

Si hubiera necesidad de realizar una segunda vuelta electoral, está previsto que el debate sea el 12 de noviembre y la elección el 19 de ese mes.


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Cristina propone un pacto parlamentario para proteger la caja de las provincias

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La ex presidenta cree que la discusión del momento no es ideológica ni partidaria, se trata de sancionar leyes para garantizar los recursos de las provincias.

Cristina Kirchner está convencida que este año la discusión central de la Argentina debe darse en el Congreso. «La justicia tiene tiempos muy lentos y el ajuste sobre las provincias las va a poner en crisis en dos o tres meses», evalúa un dirigente del kirchnerismo que habla con la ex presidenta.

Por eso, Cristina cree que la ferocidad del ajuste que lanzó Milei obliga a deponer pruritos partidarios, ideológicos y hasta especulaciones electorales, para trabajar un acuerdo parlamentario que reponga a las provincias los recursos que necesitan para sobrevivir. Esto es lo básico: pagar sueldos de estatales, municipales, policías, médicos y docentes.

Los mecanismos posibles van desde reponer por ley el Fondo Docente, hasta sancionar la coparticipación de un parte del impuesto PAIS, restituir el Fondo Sojero que devuelve a las provincias el 30 por ciento de lo que recaudan las retenciones o cualquier otra alternativa que surja de los acuerdos en el Congreso.

La oposición dialoguista tiene que cruzar el Rubicón y atreverse a votar junto al peronismo. Porque no se trata sólo de conseguir la mayoría para sancionar las leyes, sino de alcanzar los dos tercios para poder rechazar un veto de Milei, que se descuenta inevitable.

Política gonzo

La velocidad es un tema central. En el entorno de la ex presidenta ven a Milei «avanzando a 180 kilómetros por hora y sin frenar en las curvas». Por eso, creen que el acuerdo parlamentario tiene que ocurrir rápido, porque en pocas semanas la crisis puede empezar a estallar en las provincias. Ya hubo amagues de sublevación policial en Tucumán y Catamarca. «Estamos ante un problema de caja, después viene la política», sintetizan.

La velocidad es un tema central. En el entorno de la ex presidenta ven a Milei «avanzando a 180 kilómetros por hora y sin frenar en las curvas». 

La ex presidenta está convencida que el plan de Milei sigue siendo la dolarización, que podría ocurrir en los próximos meses. «Milei no puede seguir ajustando eternamente, necesita cristalizar esta situación, por eso va a dolarizar», explica un economista que habla con Cristina sobre el modelo en marcha. Un experimento que puede llevar al país a una tensión límite porque «hay mucha gente que no está de acuerdo con dolarizar».

«Esto la Argentina nunca lo vivió, no es neoliberalismo, esto es anarcocapitalismo», agrega el economista que cree que si Milei tiene éxito, Argentina se convertirá en un típico país latinoamericano «con una clase media muy enflaquecida, una altísima pobreza estructural y un núcleo muy concentrado y pequeño de grandes riquezas». «Es la muerte definitiva del país del ascenso social», vaticinan.

Los asesores que rodean a la ex presidenta analizan al detalle el impacto del ajuste sobre la sociedad y creen que paradójicamente, Milei es beneficiario de las política sociales de las últimas décadas. «En el 2001 no existía la AUH, ni el Plan Alimentar, ni las moratorias jubilatorias. Hoy un jubilado cobra 180 mil pesos, que es muy poco, pero en el 2001 cobraba cero, por eso todavía la sociedad aguanta», explican.

De hecho uno de los gráficos que la ex presidenta sigue con más atención es la evolución del índice salarial (Ripte) cruzado con la línea de la pobreza. Si bien desde que asumió Milei se desplomó, acentuando una caída iniciada en los gobiernos de Macri y Alberto, todavía no perforó la línea de la pobreza como ocurrió en el 2001.

«La onda más fuerte del ajuste es probable que se sienta entre marzo y abril, como dice el propio Milei», reconocen en el entorno de Cristina. ¿Significa esto que en ese momento es posible que la Argentina enfrente un estallido social?

Cristina propone un pacto parlamentario para proteger la caja de las provincias

«Nadie puede predecir el desencadenante de una crisis, seguramente antes de Carrasco hubo muchos conscriptos muertos o torturados, pero ese día la sociedad dijo basta y la colimba cayó ¿Por qué no ocurrió antes o después? Imposible saberlo», explica un dirigente que suele hablar de estos temas con la ex presidenta.

Por eso, Cristina analiza dos momentos. Uno urgente que es el acuerdo parlamentario para proteger los recursos que necesitan las provincias para sobrevivir este año. Y otro más político que es abrir en el peronismo una discusión que adecúe sus propuestas al nuevo mundo que se abrió con la irrupción de Milei, imposible de disociar de la frustrada experiencia de gobierno de Alberto Fernández.

Algo de esto planteó Cristina en su último documento, donde avanzó sobre temas tabúes para el ideario kirchnerista como las privatizaciones, un régimen especial para las grandes inversiones, la reforma laboral y la necesidad de mantener el equilibrio fiscal. «Todos hablan del Estado presente, pero esos mismos dirigentes que defienden la escuela pública mandan a sus hijos a colegios privados, defienden la salud pública y tienen prepaga y viven en countries custodiados. Hay que sincerar la discusión sobre que Estado tenemos», reflexiona un dirigente importante del kirchnerismo, crítico de alguno de sus pares.

La ex presidenta suele comentar que ella no está en contra de la participación privada en empresas públicas y pone como ejemplo el modelo de YPF.

El documento, incluso motivo un interesantísimo intercambio entre la ex presidenta y el líder de La Bancaria, Sergio Palazzo. El diputado le cuestionó que incluyera entre los temas a debatir las privatizaciones. «Sergio, si el Banco Nación tuviera 50% de capital privado y cotizara en Wall Street como el Macro o el Galicia ¿Vos pensás que hubiera pasado por el directorio un préstamo como el de Vicentín?», lo desafió Cristina.

En efecto la ex presidenta suele comentar que ella no está en contra de la participación privada en empresas públicas y pone como ejemplo el modelo de YPF.

Esa parte propositiva del documento de Cristina parece buscar abrir una discusión para una actualización del peronismo, que claro, debe sortear la crisis de liderazgo que transita.

Una crisis que no se resuelve solamente con el relevo de Alberto Fernández de la presidencia del partido y que plantea desafíos mucho más profundos y que llevan a preguntarse porqué dirigentes exitosos que se han convertido en gobernadores, como Martín Llaryora, Rolo Figueroa o Claudio Vidal, han decidido alejarse del peronismo.


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