Conectarse con nosotros

NACIONALES

El gobernador de Chubut insistió en el reclamo contra el gobierno nacional

Publicado

el


El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, asistió a la denominada «banca 28» de la Legislatura de la Provincia -una silla reservada al pueblo- en una sesión extraordinaria convocada a partir de la polémica surgida entre el estado Provincial y el Nacional en torno a la retención de coparticipación y la negativa a refinanciar una deuda tomada por la provincia durante 2023. «Estamos peleando por lo que nos corresponde», dijo el jefe provincial e insistió en que la decisión del Gobierno nacional radica en una vendetta política. Y ratificó el ultimátum del cual podría cerrar la válvula de nafta y gas al resto del país si no se resuelve el conflicto por el  Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, luego de que la Legislatura le habilite «todas las acciones administrativas, judiciales y medios alternativos de resolución de conflictos que conduzcan a hacer cesar la ilegalidad y atropello del Gobierno nacional, al retener fondos que por derecho le corresponden al Estado Provincial».

“Yo quiero dialogar y acordar, pero no me voy a dejar apretar nunca cuando nos quieran poner el pie encima”, comentó Torres. Y añadió: «No quisieron matar a una provincia del PRO, lo que quisieron es matar una provincia chica. Un comentario fue ‘Chubut es un barrio porteño, son 500 mil habitantes’. Que nos puteen. Es cierto, somos una provincia chica, pero le agradezco al gobierno porque nos juntó a todos, y nos sabemos defender y nos vamos a defender hasta las últimas consecuencias».

El mandatario habló tras la sanción de la Legislatura provincial que aprobó, de forma unánime (incluso con los votos del bloque libertario) la sanción de un proyecto de ley que encomienda al ejecutivo chubutense la realización de acciones pendientes a «hacer cesar la ilegalidad y el atropello del Gobierno Nacional. Lo central estuvo en el artículo 2, en el que se encomienda al titular del ejecutivo chubutense la realización de todas las acciones que sean necesarias para “la recuperación de los recursos correspondientes al mes de febrero de 2024 del régimen de coparticipación federal de impuestos; a los que corresponden al artículo 9 de la Ley Nº26.206, o Ley de Educación Nacional, por el mes de diciembre del 2023 y los meses de enero y febrero del 2024; y a los recursos correspondientes al Fondo de Compensación del Transporte Público”. La unanimidad de la sanción valió un agradecimiento de Torres a Milei: «Gracias, nos juntaste a todos».

Sobre la deuda que el gobierno nacional descontó de la coparticipación -sin posibilidad de negociación- Torres puso como ejemplo al millonario préstamo que tomó la administración de Mauricio Macri con el FMI y qué sucedería si el Fondo pidiera el pago total de inmediato. «Es como que el FMI les dijera ‘no los dejamos canjear deuda, me la tenés que pagar toda de una, porque dijiste que no te gustaba Estados Unidos, o tal presidente’. Eso es lo que está haciendo el Gobierno nacional con nosotros, y es una locura, desde el punto de vista institucional». 

Y aprovechó para dar un mensaje a Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán: «Chubut manifestó voluntad de pago desde el momento uno. Nación era el único acreedor en el mundo que no quería cobrar. Nosotros no queremos refinanciar nada más. Queríamos canjear deuda porque no pretendemos pagar tasas usurarias. Eso atenta contra el desarrollo de la provincia”. En esa línea, apuntó contra Jaldo: “¿Saben a qué gobernador si se lo dieron? Al único que no acompañó al reclamo de esta provincia, al gobernador de Tucumán [Osvaldo Jaldo]. Si eso no es amedrentar, si eso no es disciplinar…”

Torres anticipó una cumbre de gobernadores e indicó que no mendigará al Presidente. «»No quiero ir más a la Rosada, no quiero pedir un peso. No nos pisen la cabeza. No nos molesten más. Fue una decisión de los sindicatos, los jubilados, las cámaras empresariales», dijo en su discurso en la Legislatura, y contó: «Nos reuniremos en CABA con el resto de los gobernadores patagónicos y ahí decidiremos el paso a seguir. No nos someterán con amenazas».

Discurso de odio

En uno de los fragmentos de su alocución, Torres enfatizó su repudio ante los cientos de retuits y megusta en los que Milei cargaba y agredía al gobernador. En especial, el jefe provincial enfatizó en un macabro posteo en el que se tomaba como insulto a una persona con síndrome de down.

«Qué ejemplo le da el presidente de la nación a las nuevas generaciones. El ejemplo es la burla, el odio, el insulto. Nosotros nos formamos como ciudadanos, en el seno de la familia, entendiendo que lo primero es respetar al otro. A mi no me van a escuchar nunca insultar al presidente de la Nacion, porque yo respeto no a la investidura, respeto a la persona. Respeto a los que piensan como yo y a los que me critican. Respeto a todos. Esta Argentina no va a salir adelante nunca si creemos que subiendo enemigos imaginarios a un ring, y fimentando la violencia, el odio, el desprecio, corremos la agenda de los problemas reales que tiene la Argentina, que son estructurales», apuntó.


NACIONALES

Israel, Irán y la dinámica de lo imprevisible

Publicado

el


Daniel Kersffeld

Por Daniel Kersffeld

Después del ataque terrorista de Hamas el pasado 7 de octubre y de la posterior ofensiva bélica en el territorio de Gaza, la actual confrontación entre Israel e Irán amenaza con convertirse en un hito decisivo en la historia de Medio Oriente, con preocupantes ramificaciones a nivel global.  

Aunque una gran parte de los países europeos y americanos respaldaron a Israel de la reciente agresión con drones y misiles por parte del régimen chiita, eso no oculta ni encubre el aislamiento cada vez mayor en el que se encuentra el gobierno de Benjamin Netanyahu.

Si para las naciones tradicionalmente aliadas, Estados Unidos y Reino Unido, la avanzada israelí en contra de la población palestina resultaba difícil de admitir, la reciente muerte de siete trabajadores humanitarios de la ONG World Central Kitchen por misiles israelíes se convirtió en un llamado de atención directo respecto a los límites que el gobierno de Netanyahu estaba cruzando en medio del fragor de la guerra.

En las actuales circunstancias, el firme respaldo a Israel se convierte en un factor decisivo para los intereses de las principales potencias occidentales.

Pero son cada vez más evidentes las críticas, tanto internas como externas, contra un gobierno que por medio de su accionar bélico demuestra más capacidad para regular los tiempos y administrar su permanencia en el poder que efectividad en el rescate de los más de cien secuestrados que todavía están en manos de Hamas.

En Estados Unidos, demócratas y republicanos lamentan que este conflicto se presente en medio de una campaña electoral extremadamente compleja y, sobre todo, impredecible. Ambos partidos han tratado de capitalizar la crisis en Medio Oriente con suerte dispar pero temiendo una escalada de consecuencias desconocidas.

Joe Biden ha debido hacer malabares, no siempre de manera exitosa, para sostener su postura en contra de Netanyahu y del sesgo adquirido por la ofensiva militar en Gaza. Con una campaña cuesta arriba, intenta hacer equilibrio tratando de no provocar el alejamiento de buena parte de su electorado judío y progresista que, si bien todavía se mantiene leal al Partido Demócrata, suele reaccionar vivamente cuando las críticas apuntan a la política defensiva encarada por Israel.

Por otra parte, y si bien en un principio se podrían señalar las afinidades y coincidencias ideológicas entre Netanyahu y Donald Trump, lo cierto es que su relación está construida en base a resquemores y a la desconfianza mutua. Para el candidato republicano, Netanyahu es un factor de perturbación en Medio Oriente, a quien seguramente preferiría fuera del gobierno si es que vuelve a asumir la primera magistratura en Estados Unidos en enero del 2025.

Más allá del impacto político que la crisis podría provocar en los Estados Unidos, tampoco parecería beneficiar a Rusia. Si desde Washington pudieron mantener una tibia satisfacción al notar los esfuerzos que Moscú deberá llevar adelante para pacificar su tradicional área de influencia, la acción en solitario de Teherán podría en cambio descolocar toda labor posterior para encausar el conflicto en carriles más previsibles.

Es cierto que el conflicto con Ucrania ha sido útil para que Rusia e Irán reforzaran una añeja alianza militar, pero la inevitable respuesta israelí podría desequilibrar a Siria, una de las principales bases despliegue del gobierno de Vladimir Putin en Oriente Medio.

Con todo, desde Occidente esperan no sin cierta expectativa la labor diplomática que pueda ser encarada desde Moscú, ya que Rusia es tal vez el único país con un nivel de influencia apreciable capaz de entablar un diálogo convincente con el régimen chiita pero también con la administración israelí, dadas la histórica relación establecida entre Putin y Netanyahu a partir de determinadas miradas y diagnósticos coincidentes en torno a la política internacional y a la geopolítica regional.

La otra nación sobre la que existe cierto optimismo por las negociaciones que pueda llevar adelante es China, cuyo gobierno mantiene una influencia importante sobre Irán, especialmente, desde que el año pasado favoreció el establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado persa y Arabia Saudita, los principales rivales en el espacio de religioso y político del islam.

En las últimas horas, varios gobiernos occidentales (incluso los de Estados Unidos y Reino Unido) se comunicaron con Beijing, aprovechando la dependencia del petróleo y el gas proveniente de Irán, y el hecho de que el régimen de los ayatolas ha devenido una pieza fundamental en la expansión económica y comercial de China hacia los mercados europeos.

Pese al aislamiento en que se encuentra y a las presiones de los gobiernos occidentales, Netanyahu todavía se mantiene en el poder gracias a su indudable capacidad para mantener unida a su coalición de gobierno.

Sostenido por 64 de los 120 escaños de la Knesset, el gobierno está construido a partir de una alianza centralizada en el Likud y que además incluye a partidos ultraortodoxos y las vertientes ultranacionalistas lideradas por el ministro de seguridad nacional Itamar Ben-Gvir y por el ministro de finanzas Bezalel Smotrich.

Lo fundamental hoy para Netanyahu es que la coalición se mantenga unida hasta que su mandato oficialmente concluya en 2026. Si la prioridad es la atención económica a los judíos ortodoxos, su principal base electoral, también es consciente de que cualquier concesión a los palestinos podría detonar el alejamiento de la extrema derecha y la pérdida de la mayoría parlamentaria que lo sustenta en el poder.

Más allá de la fortaleza exhibida hasta ahora, Netanyahu sabe que podría ser destituido sin elecciones, mediante un voto de censura en la Knesset. Pero para eso requeriría que al menos cinco legisladores dentro de su coalición votaran en su contra, y que junto al resto de los parlamentarios de la oposición se pusieran de acuerdo sobre un candidato para asumir el cargo de Primer Ministro.

Se trata de una eventualidad que, al menos hasta la actual crisis con Irán, era observada como una posibilidad remota en Israel. En todo caso, habrá que ver si el desencadenamiento de los hechos y la imprevisibilidad de un conflicto que mantiene en vilo a todo el mundo finalmente no acelera los tiempos en contra de la permanencia en el poder de Netanyahu.


Seguir leyendo

Más leídas - últimas 48Hs.