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NACIONALES

Crecieron las denuncias por violencia doméstica a lo largo de 2022

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La principal forma de violencia es la psicológica y las mujeres son mayoritariamente las más afectadas.

La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) precisó que durante 2022 crecieron un 17 por ciento las denuncias que recibió ese organismo que depende de la Corte Suprema, en comparación con el año anterior.

Según un reporte difundido hoy por la Corte, la OVD “recibió más de 10.000 denuncias. Las víctimas fueron casi 14.000 personas y la justicia ordenó más de 35.000 medidas preventivas”.

Como consecuencia de las 10.231 denuncias, la OVD atendió a 17.686 personas, de las cuales 13.835 fueron “afectadas por hechos de violencia doméstica”.

De allí se derivaron 35.134 “medidas preventivas urgentes” dispuestas por la Justicia Civil, entre ellas “prohibición de contacto o de acercamiento a la persona denunciante” y otorgamiento de casi 3.500 botones antipánico.

“El promedio de denuncias diarias fue de 28, con jornadas en las que se llegó a picos de 52. Las personas afectadas por los hechos de violencia fueron principalmente de sexo femenino (76%) y el grupo más afectado fue el de mujeres adultas, de entre 18 y 59 años (52%)”, indicó el documento.

La principal forma de violencia es la psicológica, que abarcó a prácticamente todo el universos de casos – 97 por ciento-, seguida de la simbólica, 51; física, 49; ambiental, 32; económica y patrimonial, 28; social, 12 y sexual, diez por ciento.

El 70 por ciento de los denunciados por mujeres fueron sus parejas actuales o ex parejas, revela el informe.

Además, el 40 por ciento de las personas afectadas fueron “migrantes (de países limítrofes y no limítrofes o de otras provincias)”.

La OVD atiende durante las 24 horas, los 365 días del año, denuncias que pueden ser presentadas por la propia persona afectada o por cualquier otra que haya tenido conocimiento del hecho de violencia.

La Oficina tiene su sede Lavalle 1250, planta baja, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en diagonal a la entrada principal del Palacio de Tribunales.


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¿Quién pagará los platos rotos de Milei?

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Atilio A. Boron

Por Atilio A. Boron

Javier Milei acaba de insultar groseramente, una vez más, al presidente colombiano Gustavo Petro. Desencajado, el presidente argentino persiste en sus ataques a propios y ajenos. Días atrás calificó a los miembros del Congreso de la Argentina como un “nido de ratas” (elegidas por la ciudadanía, conste); o a uno de sus ex compinches, Ricardo López Murphy como “traidor y basura”; y a su actual Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien en la campaña electoral la fulminó por ser una “montonera asesina”. 

Los insultos al Papa Francisco fueron de una bajeza poquísimas veces vista en la historia, y así podríamos seguir elaborando una interminable compilación de las excrecencias verbales de un personaje alucinado, que habita una realidad paralela, que habla con su perro muerto (en cuyos consejos se inspira) y que no tiene la más pálida idea de la responsabilidad institucional que le cabe como presidente de la Argentina y que debería inhibirle de decir la primera barbaridad que se le pasa por la cabeza, teniendo en cuenta que sus palabras y sus gestos destemplados e irrespetuosos comprometen las relaciones internacionales de nuestro país.

Ahora en el marco de la conferencia de Acción Política Conservadora celebrada en Maryland -un show propio de Las Vegas montado para apuntalar las ambiciones electorales de Trump– acaba de decir que el presidente Petro “está hundiendo a los colombianos, y que es una plaga letal” para los habitantes de ese gran país. Antes había declarado que aquél era un “asesino colombiano que está hundiendo a Colombia.” Petro, un personaje íntegro y de una ejemplar coherencia, no tiene necesidad que nadie lo defienda de los vómitos verbales del impresentable presidente argentino. Sobre todo cuando se tiene en cuenta que éste sí está hundiendo a este atribulado país en una crisis integral, la cual día a día alimenta una “tormenta perfecta” que probablemente -insisto en lo probabilístico del pronóstico- termine por arrojar al energúmeno de la Casa Rosada a los basurales de la historia. No está demás afirmar que si hubiera un debate entre ambos presidentes sobre cuestiones económicas, sociales o internacionales Milei no resistiría más allá del segundo round, si se me permite la metáfora boxística, al ataque de Petro. Sería una fenomenal paliza la que sufriría el argentino.

La absoluta irresponsabilidad de Milei en los asuntos internacionales lo impulsa a proferir insultos a diestra y siniestra contra los presidentes de Colombia, Brasil, Cuba y Venezuela, para quedarnos sólo en la región; o la que también se manifiesta en el rechazo al ingreso al BRICS, el grupo más dinámico y promisorio de la economía mundial, lo que revela la supina ignorancia del personaje y de su Canciller en estas materias. A éstas habría que añadir el veto a la construcción del Canal Magdalena que otorgaría un acceso soberano de los ríos argentinos al Atlántico, sin pasar por Montevideo, hasta la política de indigna capitulación en el tema Malvinas, que tantas vidas costó a la juventud argentina. 

Exabruptos verbales que se traducen en gravísimos yerros políticos que este país deberá pagar por largos años, producto de las sombrías fantasías de Milei en torno a ese inexistente capitalismo sin estado que proponen los burdos hechiceros de la Escuela Austríaca y al hecho, crucial desde mi modesto punto de vista, que para el presidente ni la soberanía ni la nación son cuestiones de importancia. Sobre todo para quien, como él, cree que la nación no existe y que no pasa de ser una molesta enteleqeuia urdida por los colectivistas con el objeto de dar basamento al Estado, el verdugo de los mercados.


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