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EL GOBIERNO ARGENTINO SIGUE DE CERCA LA CRISIS POLÍTICA DE PARAGUAY Y DESCARTA CAMBIOS EN SU AGENDA REGIONAL

En la Casa Rosada consideran que la situación que atraviesa el país vecino responde a un conflicto político interno y que no modificaría, por el momento, la estrategia argentina dentro del Mercosur. La posible sucesión de Pedro Alliana es observada con atención por el Gobierno de Javier Milei, que busca mantener la sintonía política con Asunción.

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La crisis institucional que atraviesa Paraguay tras la salida de su presidente, Santiago Peña, es seguida de cerca por el Gobierno argentino, aunque desde la Casa Rosada consideran que el escenario no tendría consecuencias directas sobre la relación bilateral ni sobre la estrategia comercial que impulsa el país dentro del Mercosur.

Fuentes oficiales consultadas por medios nacionales señalaron que la situación es interpretada como un conflicto interno paraguayo y remarcaron que la continuidad del Partido Colorado en el poder permitiría sostener los vínculos políticos existentes con la administración de Javier Milei.

Desde el entorno presidencial sostienen que un eventual cambio en la conducción del Ejecutivo paraguayo no necesariamente implicaría una modificación de las posiciones que ambos países mantienen en materia de integración económica y apertura comercial.

LA SUCESIÓN DE PEÑA, BAJO OBSERVACIÓN

Uno de los aspectos centrales para el Gobierno argentino es el futuro político del vicepresidente Pedro Alliana, quien aparece como una posible figura de continuidad dentro del oficialismo paraguayo.

En la Casa Rosada consideran que Alliana mantiene una afinidad ideológica con Milei y que podría sostener la orientación económica y comercial que compartía con Peña.

La posibilidad de que asuma la conducción del país es observada como un factor relevante para preservar la relación entre ambos gobiernos. Sin embargo, desde distintos sectores oficiales argentinos evitaron anticipar conclusiones y señalaron que todavía es necesario conocer cómo se desarrollará el proceso institucional.

La crisis se profundizó luego de que Peña anunciara su renuncia mediante un mensaje grabado, en el que argumentó que su decisión buscaba preservar la estabilidad política, la paz social y las instituciones democráticas.

El conflicto estuvo precedido por la crisis vinculada a Ueno Bank, la entidad financiera cuya intervención generó dificultades para numerosos ahorristas, además de protestas y cuestionamientos contra el Gobierno paraguayo.

En ese contexto, la Cámara de Diputados avanzó con el tratamiento de un proceso de juicio político contra Peña, mientras que el pedido relacionado con Alliana no obtuvo los votos necesarios para prosperar. La definición institucional continuaba atravesada por tensiones políticas y manifestaciones frente al Congreso.

CANCILLERÍA MONITOREA LA SITUACIÓN

Mientras la Casa Rosada mantiene una evaluación política del escenario, la Cancillería argentina, encabezada por Pablo Quirno, sigue de cerca los acontecimientos en Asunción.

Hasta el momento, no se había difundido una posición oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la crisis paraguaya. No obstante, desde el Gobierno reconocieron que se mantienen atentos a la evolución de los acontecimientos y que no se descartan contactos diplomáticos con las autoridades del país vecino.

La intención argentina es preservar los canales de diálogo y evitar que la situación interna de Paraguay afecte la relación bilateral.

EL MERCOSUR Y LA AGENDA DE APERTURA COMERCIAL

La relación entre Milei y Peña había tenido como uno de sus principales puntos de coincidencia la postura sobre el futuro del Mercosur. Ambos mandatarios defendían una mayor apertura económica y la posibilidad de flexibilizar las condiciones del bloque para que sus integrantes puedan avanzar en acuerdos comerciales por fuera del esquema regional.

Esta visión mantiene diferencias con la posición de Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, sostiene una estrategia de integración regional con mayor protagonismo del bloque y una orientación comercial distinta a la planteada por la administración argentina.

Por ese motivo, en el Gobierno consideran que la continuidad de una conducción afín en Paraguay sería importante para mantener los equilibrios políticos dentro del Mercosur y respaldar las propuestas de flexibilización comercial.

En ese escenario, la eventual llegada de Alliana al Ejecutivo paraguayo es vista por funcionarios argentinos como una alternativa que permitiría conservar la cercanía política entre ambos países.

DESCARTAN UN IMPACTO DIRECTO SOBRE LA ECONOMÍA ARGENTINA

En materia económica, desde el Gobierno nacional no identifican, por ahora, un efecto directo de la crisis paraguaya sobre los mercados argentinos.

La evaluación oficial apunta a que el comportamiento reciente de los indicadores financieros responde a distintos factores de incertidumbre regional e internacional. Entre ellos, se mencionó la evolución del riesgo país, que durante la jornada del jueves había superado los 900 puntos básicos.

Sin embargo, el conflicto paraguayo también tuvo repercusiones en el ámbito laboral argentino. Trabajadores de ITTI, empresa vinculada al mismo grupo empresario relacionado con Ueno Bank, denunciaron suspensiones y dificultades para percibir sus salarios.

La compañía cuenta con una plantilla cercana a los 943 empleados en Buenos Aires, según los datos consignados en la información difundida sobre el caso.

De esta manera, mientras el Gobierno argentino busca sostener su vínculo político y comercial con Paraguay, la evolución de la crisis institucional y sus consecuencias económicas continúan bajo seguimiento.

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