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Argentina presentó La Ruta Natural: qué ver en los 17 circuitos diseñados para admirar los patrimonios naturales

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17 rutas temáticas, 50 experiencias y más de 150 destinos protagonistas: Argentina presentó un programa para impulsar el atractivo de sus espacios naturales.

En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se celebra cada año el 22 de mayo, el Ministerio de Turismo y Deportes lanzó “La Ruta Natural”, un programa turístico para potenciar el turismo natural y sustentable en todo el país. En esta nota, INFOCIELO te cuenta de qué se trata la experiencia, cómo surge y cómo los argentinos podemos disfrutarla.

La Ruta Natural: patrimonio, conservación y sustentabilidad
A través de la Resolución 3/2021 del Boletín Oficial, hace ya unos meses se oficializó la puesta en marcha de La Ruta Natural, una iniciativa que invita a recorrer la Argentina a partir de 17 grandes circuitos. Abarcan todas las regiones del país y nos llevan a descubrir y disfrutar de su increíble patrimonio natural, acercando la enorme variedad de opciones, que incluyen y a la vez van más allá de los destinos más consolidados.

Con un novedoso sitio web que nuclea la información turística de 17 rutas de recorridos para disfrutar de la naturaleza, a partir de ellas, son más de 150 los destinos de aire libre que se destacan y 50 las experiencias para vivir en un entorno natural como protagonista: hacer turismo astronómico, de aventura, paleontológico, natural urbano, observar aves y avistar fauna son algunas de las actividades propuestas.

Mediante mapas, guías, calendarios y climogramas, entre otros recursos de interés, se busca potenciar destinos emergentes, aumentar la permanencia y consumo local en los destinos, colaborar en el desarrollo de territorios y comunidades a partir de sus valores naturales. Además, el objetivo es promover un desarrollo turístico sustentable y alentar a ser responsables a la hora de vivir experiencias en entornos naturales.

¿Qué ver en las 17 Rutas Naturales en Argentina?
Ruta Natural del Mar Patagónico: Atravesando las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz, la Ruta del Mar Patagónico comprende más de 1.500 km como escenario de algunos de los espectáculos de fauna más imponentes del mundo.

Entre sus paradas imperdibles se destacan la Ruta de los Acantilados o «Camino de la Costa»; Las Grutas y alrededores; Península Valdés; Puerto Madryn y alrededores; Punta Tombo, Cabo Dos Bahías y Reserva de Biósfera Patagonia Azul; Comodoro Rivadavia y alrededores; Ría Deseado y Parque Interjurisdiccional Isla Pingüino; Puerto San Julián y alrededores; y Parque Nacional Monte León.

Ruta Natural de la Patagonia Austral: Entre glaciares, lagos turquesas, montañas de colores, bosques y estepa, la Ruta de la Patagonia Austral en la provincia de Santa Cruz invita a recorrer algunos de los paisajes más hermosos de Argentina.

Los puntos turísticos más destacados de este circuito son: la Ruta escénica 41; Parque Provincial Cueva de las Manos (Patrimonio Mundial) y Cañadón del Río Pinturas; Parque Nacional Patagonia; Lago Posadas y Lago Pueyrredón; Parque Nacional Perito Moreno; El Chaltén; y Parque Nacional Los Glaciares y Glaciar Perito Moreno.

Ruta Natural de la Patagonia Andina: Extendida sobre las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, la Ruta de la Patagonia Andina ofrece incontables destinos, circuitos y experiencias para disfrutar la naturaleza a pleno.

El circuito recorre cinco parques nacionales y otras reservas naturales, por lo que entre los principales atractivos para conocer se destacan: Parque Provincial Copahue; Lagos Aluminé, Moquehue y Volcán Batea Mahuida; Parque Nacional Lanín; Ruta de los Siete Lagos; Parque Nacional Los Arrayanes; Parque Nacional Nahuel Huapi; Valle del Río Manso; Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido; Parque Nacional Lago Puelo; y Parque Nacional Los Alerces.

Ruta Natural del Fin del Mundo: En el extremo sur de Argentina, dentro de los límites de la provincia de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, la Ruta del Fin del mundo nos lleva a descubrir una tierra única por su belleza. Se trata de uno de los recorridos por excelencia para los amantes de la naturaleza, el senderismo, el buceo, la navegación, los deportes de nieve y el avistaje de aves y fauna en general.

Entre los atractivos naturales para explorar se destacan: Reserva Provincial Natural Costa Atlántica; Cabo San Pablo; Reserva Provincial Corazón de la Isla; Lago Fagnano y Escondido; Reserva Natural y Paisajística Valle de Tierra Mayor; Canal Beagle y Puerto Almanza; y el Parque Nacional Tierra del Fuego.

Ruta Natural de la Estepa: Comprende a las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, conformando un itinerario imperdible de gran magnitud y belleza entre las costas de la Patagonia y la Cordillera de los Andes.

Sus principales spots turísticos son: Parque Nacional Lihué Calel; Ruta de los Dinosaurios; Parque Nacional Laguna Blanca; Área Protegida Meseta de Somuncurá; Área Natural Protegida Piedra Parada; Área Natural Protegida Los Altares; Área Natural Protegida Bosque Petrificado de Sarmiento; Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo.

Ruta Natural de la Puna: Con las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca como escenario natural, a más de 3000 metros de altura se enaltecen paisajes espectaculares formados por volcanes, salares y desiertos de todos colores.

Entre los atractivos naturales imperdibles se encuentran: Valle de la Luna jujeño en Cusi Cusi; Monumento Natural Laguna de los Pozuelos; Salinas Grandes; Tren a las Nubes y Viaducto de la Polvorilla; Tolar Grande: Cono de Arita, Ojos de Mar y Salares de Arizaro y Pocitos; Antofagasta de la Sierra: Campo de Piedra Pómez, Volcán Galán, Salares de Antofalla y del Hombre Muerto.

Ruta Natural de la Selva Misionera: La Ruta de la Selva Misionera se adentra en el corazón de Misiones para descubrir el verdadero trópico argentino. Con las Cataratas del Iguazú como trampolín a la magia de la selva misionera, los visitantes pueden encontrar en este recorrido la mayor biodiversidad del país en incontables reservas naturales.

Algunos de sus puntos turísticos destacados son: Parque Nacional Iguazú y Cataratas del Iguazú; Penínsulas de Andresito; Parque Provincial Urugua-í y Corredor Biológico Urugua-í Foerster; Parque Provincial Cruce Caballero; Reserva de Biósfera Yabotí; Saltos del Moconá y Parque Provincial Moconá; Parque Provincial Salto Encantado y Valle del Cuña Pirú; Misiones jesuíticas de los guaraníes: San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor; Parque Provincial Teyú Cuaré; y Ruta de la Yerba Mate, un recorrido temático productivo-gastronómico que permite conocer la producción de yerba en el territorio nacional.

Ruta Natural del Iberá: Con fuerte presencia en la provincia de Corrientes, la Ruta del Iberá invita a descubrir uno de los humedales más grandes del mundo y uno de los mejores destinos de ecoturismo y observación de fauna de Argentina.

Sus principales paradas turísticas son: Parque Iberá (Parque Nacional y Provincial Iberá); Portal San Antonio; Portal San Nicolás; Portal Carambola; Portal Laguna Iberá; Portal Uguay; Portal Río Corriente; Portal Cambyretá; Portal Galarza; y Parque Nacional Mburucuyá.

Ruta Natural del Gran Chaco: Nuclea a las provincias de Formosa, Chaco, Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe. La Ruta del Gran Chaco convoca a los viajeros a vivir experiencias únicas en la naturaleza subtropical de la región chaqueña: disfrutar de sus bosques, bañados, ríos, palmares y pastizales es una alternativa especial para quienes buscan aventura, lugares agrestes, encuentros con fauna silvestre y observación de aves.

También tienen la posibilidad de conocer comunidades y tradiciones vinculadas al monte. Los lugares más destacados de este circuito son: Reserva Natural Formosa; Parque Nacional El Impenetrable; Parque Provincial Fuerte Esperanza; Parque Provincial Loro Hablador; Parque Nacional Copo; Bañado la Estrella; Parque Nacional Río Pilcomayo; Parque Nacional Chaco; y Campo del Cielo – Piguen N’Onaxa.

Ruta Natural de las Llanuras y la Costa Atlántica: Con las provincia de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa como entornos naturales únicos, este circuito de ruta natural pregona por los atractivos naturales de la llanura pampeana, las sierras y la costa atlántica bonaerense.

Se trata de un recorrido ideal para los fanáticos del turismo rural, el turismo de sol y playa y el miniturismo ya que destaca la presencia de reservas naturales y estancias. Algunos de los atractivos naturales de esta ruta son: Reserva Ecológica Costanera Sur; Lagunas del sur santafecino; Bahía de Samborombón; Sierras de Tandil; Lagunas Bonaerenses; Reserva Provincial Parque Luro; Sierra de la Ventana; Pehuen-Có, Punta Alta, Monte Hermoso y Ría de Bahía Blanca.

Ruta Natural de los Altos Andes: Este circuito dentro del programa de rutas naturales argentinas está conformado por paisajes dentro de las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, y Catamarca. Asimismo, los hitos de la Ruta de los Altos Andes, que atraviesa parte de la cordillera de los Andes, destacan a Pissis, Bonete, Tres Cruces, Mercedario, Cazadero, Ojos del Salado y, por supuesto, el cerro Aconcagua.

Entre los principales puntos para explorar en este recorrido se destacan: Ruta de los Seismiles; Reserva Provincial Laguna Brava; Parque Nacional San Guillermo; Cordillera de Ansilta y Cerro Mercedario; Parque Nacional El Leoncito; Reserva Natural Villavicencio; Parque Provincial Aconcagua y Puente del Inca; Valle de Las Leñas.

Ruta Natural de los Desiertos y Volcanes: En el oeste de Argentina, más precisamente en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y La Pampa, este recorrido invita a descubrir verdaderos paisajes de película. Desde parques nacionales y provinciales, Patrimonios Mundiales, yacimientos arqueológicos y paleontológicos únicos hasta la emblemática Ruta 40 como escenario imperdible.

Quienes quieran encontrar lo mejor de la Ruta Natural de los Desiertos y Volcanes, deben acercarse a sitios como: Dunas de Saujil, Tatón y Medanitos; Cuesta de Miranda; Parque Nacional Talampaya; Parque Provincial Ischigualasto; Reserva Provincial Los Colorados; Reserva Natural Bosques Telteca; Cañón del Atuel; Reserva Natural Cerro Negro; Reserva Natural La Payunia; Área Natural Protegida Domuyo; y Parque Provincial El Tromen.

Ruta Natural del Litoral y los Grandes Ríos: Este circuito debe su nombre por estar enmarcado por el Paraná, el Uruguay, el Gualeguay, el Paraguay y muchos otros ríos y arroyos aledaños. El litoral es uno de los principales destinos de verano que vale la pena descubrir en las respectivas provincias argentinas que lo conforman: Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco y Formosa.

Los principales atractivos de esta ruta natural son: Reserva de la Biósfera Laguna Oca y Herraduras del Río Paraguay; Humedales de Chaco; Parque Provincial Apipé Grande; Jaaukanigás; Corredor turístico de la costa (Ruta Provincial 1-Santa Fe); Playas, islas y barrancas del Río Paraná; Río Gualeguay y Selva de Montiel; Parque Nacional El Palmar; Playas y arenales del Río Uruguay.

Ruta Natural del Continente Blanco: La región Antártica es aquella que rodea al Polo Sur, con muy particulares características fisiográficas, climáticas y biológicas. Incluye un continente (la Antártida), una gran extensión marina (el océano Austral) y un conjunto de islas aledañas, y aún archipiélagos, con un total de 45 millones de kilómetros cuadrados

Ruta Natural de las Sierras Centrales: Con un paisaje de sierras como protagonistas, las provincias de Córdoba, San Luis, San Juan y La Rioja integran este circuito natural que se incluye dentro del programa de rutas naturales recientemente lanzado por el Gobierno. Sierras cubiertas de bosque nativo, arroyos de aguas cristalinas, lagunas llenas de flamencos, paisajes desérticos y pastizales de altura son algunas de las características geográficas de esta gran zona.

Entre los puntos turísticos imperdibles para conocer se destacan: Norte cordobés: Salinas Grandes y Cerro Colorado; Reserva Provincial Laguna Mar Chiquita; Valle de Punilla; Reserva Natural Chancaní y Túneles de Taninga; Valle de Traslasierras; Parque Nacional Quebrada del Condorito; Circuito de los Grandes Lagos – Valle de Calamuchita; Cerro Champaquí; Corredor de los Comechingones; Norte Puntano; Sierras Centrales de San Luis; y Parque Nacional Sierra de las Quijadas.

Ruta Natural del Delta: Este recorrido está integrado por diferentes locaciones en el interior de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. El bajo delta del río Paraná es un ecosistema único que ofrece lugares ideales para pasar el día, hacer una escapada de fin de semana o disfrutar de más días incluyendo actividades náuticas, reservas naturales y parques nacionales cercanos.

Algunas de las paradas imperdibles del circuito por el Delta son: Parque Nacional Pre-Delta; Islas y playas de Santa Fe; Ceibas y alrededores; Reservas urbanas del Norte Bonaerense; Delta de Buenos Aires; Parque Nacional Ciervo de los Pantanos; y Reserva Natural Isla Martín García.

Ruta de los Valles, Quebradas y Yungas: Como su nombre lo indica, esta ruta se caracteriza por el paisaje predominante en la región del norte, tomando así relevancia las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja en su conformación como tal.

Tradiciones ancestrales, pueblos históricos y paisajes irrepetibles dan vida a este gran recorrido en el que no pueden faltar visitas a: Parque Nacional Baritú y Reserva Natural El Nogalar de los Toldos; Travesía de la Quebrada a las Yungas a través del Qhapac Ñan; Quebrada de Humahuaca; Parque Nacional Calilegua y Termas del Río Jordán; Parque Provincial Potrero de Yala; Parque Nacional El Rey; Parque Nacional Los Cardones; Valles Calchaquíes Salteños, Quebrada de Cafayate y Abra de Acay; Valles Calchaquíes tucumanos; Ciudad Sagrada de Quilmes; Yungas de Tucumán; Sierras de Belén; El Shincal de Quimivil; Valle Central y Yungas de Catamarca.


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Los sectores que más ganaron a costa de la caída del salario

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El espiral inflacionario de los últimos años fue erosionando el poder adquisitivo de los ingresos mientras aumentaba la concentración y la ganancia empresaria.

Por

Cristian Carrillo

CRISTIAN CARRILLO

La desregulación de los controles al sector privado que aplicó el macrismo, el congelamiento de las paritarias durante ese Gobierno –recién volvieron a activarse en 2020—, el espiral inflacionario de los últimos años que fue erosionando el poder adquisitivo de los ingresos y la concentración empresarial generaron una fuerte transferencia de recursos desde el trabajo al capital.

En el último lustro (2017-2022), la participación del trabajo asalariado sobre el valor agregado de la economía se contrajo en ocho puntos, pasando del 46 por ciento en 2017 (previo a la debacle cambista) a 38 por ciento al primer trimestre del año. En contraposición, el excedente empresario creció en ese lapso de 42 a 47,8 por ciento, revirtiendo la tendencia de una mayor participación del trabajo sobre el Producto que se registró desde 2011 hasta 2016.

Más allá de este promedio global, los sectores en los que esa transferencia es mayor son el agropecuario y el comercio, mientras que en la industria hubo un mayor deterioro de salarios pero el aumento del excedente no fue tan brutal como en los otros dos. Solo en la actividad financiera hubo una mejora en la participación del trabajo en el valor bruto sectorial, a partir de una mayor regulación en los últimos años y mejores paritarias.

La inflación fue el canal transmisor de esa transferencia de recursos. Si se comparan las cifras publicadas por el INDEC entre el primer trimestre de este año y el 2017, se destaca un crecimiento nominal del valor bruto de producción (proxi del producto interno bruto) fue de 589 por ciento, pasando de 6,2 billones de pesos a 42,7 billones. Pero dentro de su composición, los principales dos factores que explican ese incremento crecieron en forma muy dispar. La remuneración del trabajo asalariado del sector privado (incluyendo los aportes y contribuciones del segmento empleador) aumentó 462 por ciento, de 2,9 billones de pesos a 16,3 billones, mientras que el excedente de explotación se disparó 685 por ciento, al pasar de 2,6 billones a 20,4 billones.

El excedente empresario se obtiene una vez deducidas la remuneración de los asalariados y los impuestos menos las subvenciones sobre la producción. “En términos de los trabajadores en su conjunto, esa acentuada reducción es mitigada por el incremento de la participación de los cuentapropistas (IBM) que mejoraron su participación relativa en prácticamente dos puntos, mientras que la incidencia de los impuestos menos los subsidios permanece prácticamente constante entre los años extremos más allá de las fluctuaciones a lo largo del período (su reducción durante el ajuste de 2018-2019 y su aumento durante la pandemia)”, destacó un informe realizado por los economistas Pablo Manzanelli, Leandro Amoretti y Eduardo Basualdo para Cifra-CTA.

Los principales sectores beneficiados

Si se compara los informes de la cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra del INDEC entre primer trimestre de este año y el de 2017, se evidencia que luego de un atenuado incremento entre 2016 y el electoral de casi el 3 por ciento, disminuye hasta el 2021 en que crece significativamente al superar el 10 por ciento. “No ocurre lo mismo con los asalariados registrados y no registrados, ya que si bien sus ingresos se elevan también entre 2016 y 2017 posteriormente se reducen sistemáticamente, incluso en el 2021”, agregó el texto de la central obrera.

En el sector agrícola-ganadero la participación del trabajo asalariado pasó del 30,1 por ciento en 2017 (116.511 millones de pesos) a 18,6 por ciento (659.452 millones); mientras el excedente empresario se elevó de 55,9 por ciento a 69,8 por ciento (de 216.454 millones de pesos a 2,4 billones). La suba en las ganancias del sector agropecuario se evidencia a partir de altos precios internacionales de los alimentos, una mayor productividad por la mejora tecnológica y salarios de indigencia.

En comercio la reversión del aporte de los factores fue todavía más profundo, un resultado que era esperable para un sector que mantiene paritarias por debajo de la inflación hace varios años. El peso del trabajo asalariado en el valor agregado del comercio minorista y mayorista era de 47,8 por ciento hace cinco años y actualmente representa un 28,7 por ciento, según el cotejo de informes entre ambos períodos. El excedente empresario casi se duplicó, al pasar de 25,9 a 43,3 por ciento; equivalente en valores nominales de 263.829 millones de pesos a 4,1 billones (millones de millones). Los aumentos en alimentos y productos de primera necesidad, con un consumo sostenido, explican la reversión en el peso relativo entre el trabajo y el capital.

En industria el aporte del trabajo asalariado de la industria se contrajo de 49,4 por ciento en el 2017 a un 36,2 por ciento del valor agregado del sector para el primer trimestre del año. En contrapartida, el excedente empresario creció seis puntos, de 30,2 a 36,2 por ciento (de 358.533 millones de pesos y 3,2 billones). El impacto en el sector se ve morigerado por el crecimiento del cuentapropista (que en el INDEC figura como ingreso mixto), que avanzó más de seis puntos de 20,1 a 26,9 por ciento.  “No obstante, si se tiene en cuenta la importancia relativa de sus ingresos en el valor agregado, se constata que los asalariados son los que marcan la trayectoria de los ingresos percibidos por el conjunto de la clase trabajadora”, dice el informe de Cifra-CTA.

En segmento de la construcción, el trabajo asalariado pasó de representar el 41,5 por ciento en 2017 al 35,9 por ciento actual, mientras que el excedente empresario aumentó de 37 por ciento a 46,1 por ciento (139.001 millones de pesos a 1,1 billones). La cartelización del rubro de materiales para la construcción, que lideró la escalada inflacionaria (junto a textiles y alimentos), explica la apropiación de recursos de la actividad. En minería, la retribución al trabajo se redujo de 31 a 28 por ciento, mientras el excedente empresario saltó 515 por ciento de 257.823 millones de pesos a 1,5 billones. En el rubro electricidad también el aporte del trabajo asalariado creció en el último lustro por debajo del excedente empresario, con una mejora de 455 en el aporte del trabajo y de 596 en el excedente.

Con paritarias que fueron más ajustadas al desarrollo de la inflación y mayores regulaciones en los últimos dos años, la actividad financiera exhibe un comportamiento distinto al resto de los bloques. La participación del trabajo asalariado pasó de 55,1 por ciento en 2017 al 71,7 por ciento este año, mientras que el excedente se redujo de 42,9 por ciento hace cinco años a 25,7 por ciento en el primer trimestre de este año.


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