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El laberinto de Milei y otros cuantos

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Eduardo Aliverti

Por Eduardo Aliverti

La conclusión más fácil y rápida sería que Javier Milei y su hermana en jefe quieren irse del Gobierno cuanto antes mejor, porque de otro modo es imposible o altamente improbable entender lo que vienen haciendo.

Un segundo razonamiento refiere a la convicción de ambos acerca de que el apoyo popular a su imaginaria lucha contra la casta les permitirá seguir avanzando sin mayores obstáculos técnicos, ni rebeldías masivas, ni confrontación que los detenga.

Y acaba de agregarse un tercer elemento por los indicios, más o menos firmes, de que el PRO se incorporaría formalmente al Gobierno. Puede observarse eso como un pedido de escupidera del Presidente, articulado con la opinión de Mauricio Macri en torno a que Milei marcha hacia un “crash” (así lo dijo), en marzo y de manera inevitable.

En las tres hipótesis, estamos frente a un desafío intelectual y político inmenso porque, nada menos, la oposición en su conjunto se encuentra completamente acéfala de liderazgo, carente de atisbos alternativos y eficaces (aunque comienzan a verse movidas asamblearias, juntadas pymes, agrupamientos de diversa índole, que Raúl Dellatorre describió muy bien en su columna de este sábado).

La caída del proyecto de ley ómnibus, al igual que un DNU herido por las cautelares aceptadas, dejó claro que Milei sufrió una derrota grande y –tal vez– impensada por propios y ajenos. Pero, en términos de correlación de fuerzas, también resulta evidente que lo que perdió Milei no lo ganó nadie. Por supuesto, puede inferirse que su capitulación parlamentaria es un triunfo contra la herramienta del ajuste antipopular más veloz de que se tenga memoria en períodos democráticos.

Empero, ¿acaso hay alguna figura, coalición, frente o suma de voluntades en condiciones de capitalizar esa victoria?

Sí hay una porción de esta suerte de novela que es tan de repaso fácil… como extremadamente compleja de descifrar en sus consecuencias.

Un personaje estrafalario, a puro golpe de trabajo en las redes con retroalimento televisivo clave, beneficiado por la excitación individualista de época y un deterioro formidable de la ejemplaridad política tradicional, se convierte en Presidente de la noche a la mañana. Chance Gardiner, medido en su aptitud intelectual pero en una versión bufonescamente violenta.

Chauncey no tenía expectativa para pasar del 20 por ciento de los votos en las Primarias. Supo confesarlo.

Una cierta clase de hipnosis colectiva, si se quiere comprensible por la decepción con el gobierno del Frente de Todos; más el antiperonismo visceral de un segmento decisivo de la sociedad; más una élite empresarial sin votos, pero tan ignorante como para no haber advertido que como opción potable de derechas les convenía Sergio Massa, depositó a este tipo de Chauncey en la jefatura de Estado. Sin gobernadores. Sin intendentes. Sin referencias en el Congreso más que puñados. Y sin gente ni para rellenar el funcionamiento administrativo de la gestión.

Al margen de los shows que monta la Comandante Pato, y bien que abarcando acciones represivas deleznables contra reporteros y grupos de manifestantes pacíficos, el amateurismo gubernamental a todo nivel es desopilante.

Es más. ¿Alguien podría afirmar que hay Gobierno en su sentido de operatividad sin traspiés mayores? ¿Cuál es el programa concreto y viable de estabilización económica? ¿Qué propuesta de inversiones y desarrollo productivo existe? ¿Quién comanda las relaciones con el Congreso? Lo único que hay es el alineamiento incondicional con los intereses de Washington, en lo ideológico pero, sobre todo, a favor de la mano que pueda tender el FMI en las interminables renegociaciones del préstamo tomado por ellos mismos. El más voluminoso y siniestro de su/la historia.

No es ya y solamente que LLA es virgen de toda experiencia y vocación política, al punto de que el eterno oficialista Miguel Pichetto los verduguea salvándoles algunas papas con dos cuatros y una sota.

Absolutamente nadie accede a prever los devaneos del núcleo duro. Está compuesto por los hermanos presidenciales, un asesor caputesco tan ignoto como el jefe de Gabinete y un ejército de cuentas oficiosas, que Milei abona dándole like a los radicales como putitas de los peronistas y al gobernador santafesino como sorete narco. O incitando a la violencia en primera persona, en modo Terminator. O a puro baile en Israel, metiéndonos en la lógica de guerra internacional de la zona mientras denomina “conjunto de delincuentes” a quienes votaron en contra de unos incisos de su ómnibus convertido en fitito. O vengándose con la quita de subsidios de transporte público a las provincias, que no llegan ni de lejos al uno por ciento del PBI y como si se tratara de que los perjudicados no son sus habitantes.

En síntesis, un chiflado políticoante el que su propia derecha se pregunta dónde nos metimos. Y no porque no sea claro que el aprovechamiento de negocios es fenomenal (AEA le brindó su sostén en comunicado oficial), sino por lo obvio de que la ausencia de conducción política podría derivar en efectos imprevisibles.

El Caputo mayor, el Toto, alardea de logros fiscales mientras ordena emitir a lo pavote en bonos dolarizados.

La apuesta indesmentible es que, por vía recesiva y ratificada a través de licuar al sistema previsional, gastos del sector público en general y achicamiento del consumo, bajará la inflación. Hacia mediados de año, entonces y si entre marzo/mayo “el campo” ingresa los dólares de la cosecha estimulado con otra devaluación, “la gente” habrá sentido que el esfuerzo comenzó a valer la pena.

El pequeño detalle es que, mientras tanto, las franjas populares deberán soportar la apretada como si allí hubiera (mucho) más para ajustar. Y la clase media, sacudida por tarifas desencajadas de los servicios públicos, más el brutal ajustazo de las prepagas de salud, más las cuotas de los colegios privados, aceptaría sin chistar o con chistidos desorganizados.

¿Puede salirles bien?

No parece, porque la capacidad confrontativa del sector más dinámico de esta sociedad –ya reconfirmada en la movilización del 24 de enero– es muy estimable. Pero tampoco debería haber parecido que un sujeto como Milei pudiera ser Presidente.

La derecha, genéricamente entendida, está absorta con el amateurismo de los libertarios. No tienen cuadros en ningún lado. La improvisación es absoluta. Muerden con fruición la mano de sus colaboracionistas. Nadie en el Gobierno ofrece seguridades respecto de acuerdo alguno, porque Milei y su hermana sólo responden a considerarse misioneros bíblicos.

Por allí es donde Mauricio Macri aspira a colarse, seguro de que Chauncey debe recurrir a él para que le provea presunto manejo político.

De hecho, el Gobierno es en la práctica una entente macrimileísta y así funcionó en la votación del ómnibus reducido con, claro, la salvedad de que el ex Presidente fue “apartado” en el comienzo de la gestión. Bullrich se cortó por las suyas, y ahora se amiga. La venganza ¿será? un plato que se sirve frío.

Eso es lo que Macri cree y espera. Son, todos, dibujos de laboratorio en la arena, que incluirían la chance de una Villarruel total y ¿curiosamente? silenciosa en la crisis del fitito.

Como fuere, lo comprobable es que la derecha está moviendo y “el campo popular” no encuentra todavía más alternativa que la resistencia. Es plenamente entendible. El golpazo acaba de suceder.

Así será por un buen rato. Y lo que vaya a surgir de allí es una incógnita, que no tiene respuesta momentánea y que, quizás, no pase por una dirigencia clásica de los últimos años demasiado desgastada. La excepción es Axel Kicillof, pero sería perverso pedirle peras al olmo cuando debe refugiarse en proteger a su provincia en condiciones dramáticas.

Al decir que compartimos de Ricardo Aronskind, en su más reciente publicación en La Tecl@Eñe, la clave del panorama es que Milei, como persona y como expresión de una política de Estado, supera (o superaría, adosamos) lo que el sistema político y social aguanta.

“Es una piñata de negocios en todos los terrenos (…), pero la clase más rica del país no quiere aportar recursos aunque sea para un gobierno que les gusta (…) Nuestra burguesía ha dado reiteradas muestras históricas de ser completamente indisciplinada y hostil a construir un modelo político viable (…) La derecha astuta, muy claramente representada en Pichetto, no deja de agarrase la cabeza y preguntarse cómo son posibles dificultades y tropiezos con el 55,4 por ciento de los votos para un programa neoliberal, con parte del público que no entiende nada y otra parte que está a la defensiva, estigmatizada y acusada de K”.

En esa angustia de los Pichetto de la vida, que no pueden creer tener tantos problemas con casi todo a favor, se encierra parte de la cuota de optimismo que le cabría a esa oposición totalmente acéfala.


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Axel Kicillof se solidarizó con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres

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El gobernador reiteró su queja por el recorte de fondo nacionales. «No es, como sostiene Milei, contra los gobernadores sino contra los pueblos de las provincias».

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires se solidarizó con sus pares patagónicos que, encabezados por Ignacio Torres, este viernes decidieron dar un paso al frente en la discusión con la administración de Javier Milei y amenazaron con no entregar los recursos hidrocarburíferos que se producen en esas provincias si el Ministerio de Economía de la Nación, Luis Caputo, “persista en retenerle a Chubut los fondos que por derecho le pertenecen».

Nuestra solidaridad con el pueblo de Chubut. Todas las provincias estamos siendo sometidas a esta “extorsión” y el recorte de fondos. No es, como sostiene Milei, contra los gobernadores sino contra los pueblos de las provincias”, escribió Kicillof en su cuenta oficial de X, en lo que sirvió para sostener una postura que desde la administración bonaerense se viene defendiendo desde el comienzo de la gestión libertaria.

En esa sintonía que encolumna prácticamente a todos los gobernadores del país, los mandatarios de Tierra del Fuego, La Pampa, Santa Cruz, Neuquén, Chubut y Río Negro, se sumaron en el apoyo a Torres y denunciaron las “medidas extorsivas que plantea Milei”, que adjudican a «represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Ómnibus».

«No aceptamos patrones de estancias ni el unitarismo de quienes se creen que van a poder pisotear a las provincias», advirtieron y agregaron que “quitarte a una provincia más de un tercio de su coparticipación es una acción criminal que persigue el objetivo deliberado de hacer sufrir a sus habitantes para de este modo forzar a su gobierno a adoptar determinadas decisiones políticas».

La Provincia viene manifestándose en esa dirección desde hace ya tiempo y profundizó esa postura en las últimas semanas, cuando arremetió con las críticas por el ajuste nacional que ya golpea a docentes y usuarios del transporte y en el próximo mes se notará con más fuerza en las tarifas de servicios públicos. 

«No conocen la realidad del interior»

“Pueden intentar fundirnos y atacar a la provincia, pero nosotros vamos a seguir cumpliendo con el compromiso que asumimos con nuestro pueblo”, había dicho Kicillof horas antes al habilitar un anexo de la Escuela Secundaria N°6 en el paraje rural Don Cipriano en el municipio de Chascomús. 

“Es evidente que quienes solo hablan de ajustar y privatizar no conocen la realidad del interior de la provincia de Buenos Aires: aquí no llega el mercado para construir una escuela porque no es rentable, entonces es el Estado el que tiene garantizar las oportunidades para todos y todas”, expresó el gobernador quien estuvo acompañado por el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni; el intendente local, Javier Gastón; y la directora de la institución, Belén Leglise.

«Estamos muy contentos porque, a pesar de estar atravesando una situación adversa producto de las políticas del Gobierno nacional, hoy podemos dar respuesta a una necesidad de las familias de Don Cipriano”, dijo el mandatario provincial que agregó:  “No era justo que los chicos y las chicas de este paraje rural tuvieran que irse o recorrer muchos kilómetros todos los días para recibir algo indispensable como es la educación de nivel secundario”, agregó.

El anexo de la EES N°6 saldará la demanda de oferta educativa de nivel secundario en la zona: contará con una matrícula de 15 estudiantes y formará parte de un polo educativo conformado también por la Primaria N° 20 y el Jardín de Infantes N° 3. Don Cipriano es un paraje rural en el que viven pocas familias y está ubicado a 30 kilómetros de Chascomús por la ruta provincial 20.

“Este anexo va a permitir que las y los jóvenes de Don Cipriano tengan la oportunidad de educarse y de generar arraigo en su comunidad. Esto se puede lograr gracias a la vocación de un gobernador que impulsa políticas públicas para mejorar la calidad de vida en los parajes rurales”, remarcó el intendente Gastón. 

Mediante el Programa Especial de Emergencia Educativa, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ya finalizó 14 obras de refacción y puesta en valor de la infraestructura escolar de Chascomús. “El Estado tiene que estar presente para que todos los chicos y chicas, estén donde estén, tengan los mismos derechos: tenemos la responsabilidad de hacer más y seguir mejorando nuestra oferta educativa”, señaló Sileoni.

Durante la jornada, el gobernador y la presidenta del Instituto Cultural, Florencia Saintout, presenciaron en el Parque Libres del Sur la prueba de sonido de la orquesta infantil y juvenil local que encabezará el cierre de El Festival que organiza la Fundación SOIJAr. Esta octava edición del encuentro federal que convoca a jóvenes de todo el país conmemora el bicentenario del estreno de la Novena Sinfonía de Beethoven y finaliza el próximo domingo.

“Este es un festival con un profundo sentido social, que promueve la inclusión y en el que participan orquestas de todo el país: conscientes de que la formación artística abre mejores posibilidades, se busca integrar a músicos ya consagrados con chicos y chicas que nunca pudieron contar con instrumentos musicales en sus casas”, expresó Saintout.

Sabemos que el ajuste ya está llegando a cada rincón de la Argentina y que impacta sobre todo en la producción y en el bienestar de los trabajadores”, dijo Kicillof al volver sobre la descripción de la situación que preocupa a los jefes provinciales. “Nosotros no estamos de acuerdo con esa política, razón por la cual vamos a seguir tomando nota de las necesidades y haciendo todos los esfuerzos para dar respuestas a las y los bonaerenses”, concluyó.


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