Paro, ruptura y fuego cruzado: la reforma laboral que detonó la calle y unificó al peronismo

Lo que parecía un trámite legislativo terminó convirtiéndose en una bomba política. La inclusión de último momento del artículo que reduce hasta un 50% el pago de licencias por enfermedad o accidentes no laborales encendió la mecha en la CGT y reordenó el tablero en Diputados. El resultado: paro general convocado para este jueves y un peronismo que promete votar en bloque contra el proyecto.
Info. General16/02/2026Patagonia NexoPatagonia Nexo
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La central obrera, que venía dosificando sus movimientos frente al Gobierno, encontró en ese artículo el punto de quiebre. Cristian Jerónimo no dejó margen para dudas: “Están dados los consensos para ir a un paro nacional”. La cúpula sindical formalizará la medida, pero el mensaje ya está en la calle: si tocan el salario en situaciones de enfermedad, habrá respuesta.

El detonante no fue el clima general sino la forma. El oficialismo incorporó la modificación de madrugada, fuera del texto original y sin discusión previa. En Azopardo lo leyeron como una ruptura de códigos. El artículo 208 reformado establece que, si la enfermedad o accidente no laboral deriva de una “conducta voluntaria de riesgo”, el trabajador cobrará el 50% del salario por hasta tres o seis meses según cargas familiares; si no es consecuencia de esa conducta, el pago será del 75%. Para el Gobierno es un intento de limitar abusos; para el sindicalismo, un recorte directo de derechos.

Federico Sturzenegger defendió el cambio con un ejemplo que cayó como gasolina en un país futbolero: si alguien se lesiona jugando al fútbol, la cobertura sería del 50%. La frase activó a abogados laboralistas y dirigentes gremiales. Incluso Julián de Diego, partícipe del diseño original, tomó distancia: dijo que el artículo “salió como un fantasma” y anticipó más litigiosidad, justo lo contrario del objetivo oficial.

En Diputados, el efecto dominó fue inmediato. El peronismo, que venía dividido en otras votaciones sensibles, blindó su rechazo. “Vamos a votar unidos en contra”, adelantó un legislador del interior. Los bloques dialoguistas —PRO, UCR y Provincias Unidas— abrieron un debate interno y ya no garantizan un trámite exprés. Si el artículo cae, el proyecto debería volver al Senado, escenario que el Gobierno quiere evitar a toda costa.

El conflicto también abre la puerta a impugnaciones judiciales. Especialistas advierten posibles choques con convenios de la OIT y tratados internacionales ratificados por la Argentina. Armando Caro Figueroa habló de riesgos para la libertad sindical y la protección salarial. La reforma, dicen, deberá pasar no sólo por el Congreso sino por el filtro de la realidad y los tribunales.

El jueves será una prueba de fuerza. El Gobierno apuesta a sostener el rumbo y mostrar determinación; la CGT busca demostrar capacidad de daño y cohesión. En el medio, una oposición que encontró un eje común y un oficialismo que subestimó el impacto político de una cláusula agregada a última hora.

La reforma laboral dejó de ser un debate técnico. Es ahora una pulseada por el límite del ajuste y por quién marca la cancha en un año de alta tensión social. El paro no es el final: es el comienzo de una confrontación que recién empieza.

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