El campo como decisión política: Santa Cruz siembra futuro

En la vasta extensión de la Estancia Alice, a pocos kilómetros de El Calafate, el paisaje patagónico volvió a mostrar una postal que durante años pareció lejana: surcos prolijos, semillas en tierra y una planificación productiva pensada a largo plazo. Allí, el Gobierno de Santa Cruz concretó la siembra de más de 300 hectáreas de trigo, avena y alfalfa, cultivos seleccionados y adaptados a las condiciones climáticas y del suelo de la provincia.

19/01/2026Patagonia NexoPatagonia Nexo
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La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia impulsada por el gobernador Claudio Vidal, que apunta a recuperar el protagonismo del campo como motor de desarrollo económico y social. En una provincia históricamente condicionada por la dependencia de actividades extractivas, la apuesta por la producción primaria con valor agregado marca un cambio de rumbo: diversificar la matriz productiva para generar empleo, arraigo y previsibilidad.

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En los próximos días, la llegada de la primera cosechadora dará inicio a una etapa clave del proceso: la cosecha. No se trata solo de levantar el grano, sino de cerrar un circuito productivo que fue pensado desde el inicio con una lógica integral. La producción obtenida será trasladada a la planta de alimento balanceado de Río Gallegos, donde se transformará en insumos destinados a fortalecer la ganadería santacruceña.

Este encadenamiento —del campo a la industria, y de la industria al sector ganadero— expresa una política pública basada en decisión, trabajo y planificación, tres conceptos que el Ejecutivo provincial busca reinstalar como ejes de gestión. Lejos de anuncios aislados, la experiencia de la Estancia Alice se inscribe en una visión que entiende al desarrollo productivo como una construcción sostenida en el tiempo.

En un contexto nacional complejo, donde muchas economías regionales enfrentan incertidumbre y retracción, Santa Cruz vuelve a sembrar. No solo trigo, avena y alfalfa, sino también una idea: que el crecimiento es posible cuando el Estado asume un rol activo, acompaña al sector productivo y apuesta a transformar recursos en oportunidades.

El campo, una vez más, aparece como símbolo y herramienta. Y en esa tierra trabajada, Santa Cruz ensaya una respuesta concreta a uno de sus desafíos históricos: producir más, depender menos y construir futuro con identidad propia.

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