Walaq volvió a surcar los cielos patagónicos: historia de rescate, ciencia y esperanza en Santa Cruz

El cóndor andino Walaq fue avistado en el Cañadón del Río Pinturas, a más de 500 kilómetros de donde fue liberado. Su historia refleja el trabajo conjunto entre el Estado, fuerzas de seguridad, ONGs y la comunidad en la protección de una de las especies más emblemáticas de la Patagonia.

Info. General17/01/2026Patagonia NexoPatagonia Nexo
a39e5f1b8e20dd9059fbd8589a3860c0_XL

El reciente avistaje del cóndor andino Walaq en el noroeste de Santa Cruz no es solo una noticia alentadora para la biodiversidad: es la confirmación del éxito de un trabajo articulado que une a instituciones públicas, organizaciones civiles y equipos científicos en la defensa del patrimonio natural.

La historia de Walaq comenzó cuando fue hallado por personal de Gendarmería Nacional en el Paso Fronterizo Río Mayo. Ante la situación, el Consejo Agrario Provincial (CAP) intervino de inmediato, realizó el primer control técnico y, al detectar que el ave necesitaba atención especializada, activó una red de colaboración con la Fundación Bioandina. Gracias a ese trabajo, se coordinó su traslado aéreo al Bioparque Temaikèn, donde fue atendido por veterinarios y especialistas hasta lograr su recuperación.

Una vez listo para volver a la naturaleza, su liberación se concretó en la zona de 28 de Noviembre con el acompañamiento de la organización Huellas Patagónicas, que además impulsó acciones de educación ambiental en la Cuenca Carbonífera. De esta manera, la suelta no solo fue un hecho biológico, sino también un proceso de construcción comunitaria en torno al valor del cóndor como símbolo de identidad.

Días atrás, Walaq volvió a ser identificado por integrantes de la Fundación Macá Tobiano durante una campaña del Programa de Manejo de Especies Exóticas Invasoras. Gracias a la banda alar, el equipo pudo reconocerlo, registrar imágenes y dar aviso a la Dirección Provincial de Áreas Protegidas del CAP. El hallazgo se produjo a más de 500 kilómetros de su lugar de suelta y a 170 kilómetros del sitio donde había sido rescatado originalmente.

Este nuevo registro no solo confirma que el ave se encuentra en buen estado, sino que también aporta información clave para el seguimiento científico de la especie. El vuelo de Walaq es una señal concreta de que la recuperación es posible cuando existe coordinación, compromiso y una mirada común sobre el cuidado del ambiente.

Hoy, el cóndor que alguna vez dependió de manos humanas vuelve a recorrer las corrientes térmicas de la Patagonia, llevando consigo un mensaje claro: la protección de la vida silvestre es una tarea colectiva y un legado para las generaciones futuras.

Te puede interesar
Lo más visto