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Wall Street bajo presión: el desplome tecnológico abre otro frente para Trump

Las siete mayores compañías tecnológicas estadounidenses perdieron alrededor de 1,13 billones de dólares de valor de mercado en una rueda. El presidente vinculó la caída con el triunfo demócrata en las elecciones legislativas.

La fuerte caída de las acciones tecnológicas en Estados Unidos se convirtió en uno de los principales temas de la agenda internacional de este viernes 6 de noviembre. El retroceso registrado el jueves golpeó a algunas de las empresas más poderosas del mundo y sumó tensión al escenario político posterior a las elecciones de mitad de mandato.

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Las denominadas “Siete Magníficas” —Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Tesla— perdieron en conjunto alrededor de 1,13 billones de dólares de capitalización bursátil. La magnitud de las ventas borró las ganancias que el grupo había registrado en la rueda posterior a los comicios.

Tesla y Nvidia estuvieron entre las compañías más castigadas, con bajas del 10,8% y del 9,3%, respectivamente. También retrocedieron las otras integrantes del grupo, mientras el Nasdaq sufrió su peor caída desde abril de 2025.

Donald Trump reaccionó a través de sus redes sociales y responsabilizó al triunfo demócrata por el movimiento del mercado. Su declaración trasladó la disputa electoral al terreno económico, en una semana marcada por la nueva composición del poder legislativo.

Entre las preocupaciones de los inversores aparece la posibilidad de mayores restricciones para la expansión de los centros de datos que sostienen el desarrollo de la inteligencia artificial. Durante la campaña, distintos candidatos plantearon límites a estos proyectos por su consumo de electricidad y agua y por el impacto sobre las comunidades donde se instalan.

Las promesas de regulación alimentaron dudas sobre el ritmo de crecimiento de un sector que concentra inversiones multimillonarias. Esa incertidumbre afectó especialmente a empresas vinculadas con chips, infraestructura y servicios para inteligencia artificial.

La caída dejó a Wall Street pendiente de cómo se traducirá el resultado electoral en decisiones concretas. Para Trump, el desafío pasa también por sostener su respaldo a una industria que considera estratégica, en un escenario donde las objeciones a su expansión ganaron espacio político.

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