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title: "La Esperanza dejó atrás los inviernos a leña: la historia de Rosauro y el cambio que trajo el gas"
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description: "Durante cinco años, Rosauro Vargas y su familia enfrentaron los inviernos de La Esperanza dependiendo principalmente de la leña y las garrafas. La llegada del gas natural modificó una rutina marcada por el frío, las distancias y el esfuerzo cotidiano. Su testimonio protagoniza el segundo capítulo de “Historias que dan calor”, la serie impulsada por Distrigas S.A. para mostrar el impacto de las obras en la vida de los santacruceños."
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date_published: "2026-08-18T17:17:00-03:00"
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# La Esperanza dejó atrás los inviernos a leña: la historia de Rosauro y el cambio que trajo el gas

En medio de la inmensidad de la estepa santacruceña, donde las distancias se miden en kilómetros pero también en esfuerzo, **La Esperanza** comenzó a transitar una realidad diferente.

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El paraje, ubicado en un punto estratégico entre Río Gallegos, El Calafate y la Cuenca Carbonífera, convivió durante años con una particular contradicción: encontrarse próximo a importantes recursos energéticos y, al mismo tiempo, tener familias que debían atravesar cada invierno recurriendo a la leña, las garrafas y la electricidad para calefaccionarse.

Una de esas historias es la de **Rosauro Vargas**.

Trabajador rural durante buena parte de su vida, nació en Chile y desde pequeño se radicó en Río Gallegos. Comenzó a trabajar tempranamente en el campo y recorrió distintos establecimientos rurales hasta que, en 2020 y en medio de las circunstancias impuestas por la pandemia, decidió instalarse definitivamente en La Esperanza.

Allí conoció de cerca lo que significa atravesar un invierno patagónico sin gas natural.

## “Cinco años a pura leña”

Antes de la llegada del servicio, calefaccionar la vivienda era una tarea que comenzaba mucho antes de encender el fuego.

Había que conseguir la leña.

Y conseguirla significaba recorrer largas distancias y destinar prácticamente una jornada completa a una necesidad básica.

“Había que juntar leña, cualquier basura que encuentre ahí para quemar. Teníamos que buscar la leña para allá, para Cancha Carreras, así que un día entero para ir a buscar leña”, recuerda Rosauro.

La electricidad representaba otra posibilidad, aunque debía administrarse cuidadosamente por el consumo. Las garrafas, mientras tanto, se reservaban principalmente para cocinar.

La previsión era indispensable antes de cada invierno.

“**La pasamos como cinco años a pura leña nomás, y la garrafa la usábamos para cocinar. Había que tener compradas unas tres o cuatro garrafas para pasar el invierno**”, relata.

Una realidad cotidiana que hoy parece comenzar a quedar atrás.

## El día que cambió la rutina

La llegada del gas natural significó mucho más que cambiar un sistema de calefacción.

Permitió dejar atrás viajes para conseguir leña, reducir preocupaciones y, fundamentalmente, recuperar tranquilidad dentro del hogar.

“**Ya no tenemos que andar buscando leña, ahora ya tenemos gas, ya estamos más relajaditos**”, resume Rosauro.

La transformación comenzó a concretarse el **11 de junio de 2025**, cuando fue inaugurada la planta de gas que permitió avanzar con las conexiones domiciliarias en La Esperanza.

Para los habitantes fue la concreción de algo que durante mucho tiempo habían escuchado como una posibilidad futura.

“Cuando vinimos a vivir acá había comentarios de que iban a poner gas, que un día iba a venir el gas, que algún día iba a llegar. Y de repente sentimos que vino una empresa a trabajar”, recuerda.

Las primeras conexiones alcanzaron a siete familias. Rosauro tuvo que esperar un poco más.

Pero finalmente llegó su turno.

Y recuerda perfectamente aquella primera tarde.

“**Como a las seis de la tarde ya estábamos calentitos. Contentos nomás porque ya tenemos gas**”, cuenta.

Una frase sencilla que resume años de espera.

## De pensar en irse a mirar el futuro de otra manera

El cambio también tuvo un significado mucho más profundo para la familia.

No se trataba solamente del frío.

Vivir permanentemente condicionado por la necesidad de conseguir combustible para atravesar el invierno terminaba influyendo incluso sobre una decisión fundamental: quedarse o marcharse.

“**Ahora lo ves de otra manera, antes no sabíamos si quedarte o irte**”, reconoce Rosauro.

Actualmente, más de **20 familias de La Esperanza cuentan con conexión al servicio**, mientras continúa progresivamente la incorporación de nuevos usuarios.

El impacto adquiere una dimensión particular por las características del lugar.

En el paraje viven alrededor de **150 personas** y funcionan un Puesto Sanitario, una Subcomisaría, un hotel y una estación de servicio. A pocos kilómetros existen importantes yacimientos de petróleo y gas y una zona considerada de fuerte potencial productivo.

Durante décadas, sin embargo, buena parte de quienes habitaban allí no disponían de gas natural en sus viviendas.

## Una historia detrás de cada conexión

La experiencia de Rosauro Vargas protagoniza el segundo capítulo de **“Historias que dan calor”**, la propuesta de Distrigas S.A. que busca mostrar qué sucede después de una obra, cuando una cañería deja de ser solamente infraestructura y comienza a transformar la vida cotidiana.

Porque detrás de las estadísticas sobre metros de redes, conexiones o cantidad de usuarios aparecen historias concretas.

La de una familia que ya no necesita dedicar un día entero a buscar leña.

La de un hogar que puede atravesar el invierno sin almacenar tres o cuatro garrafas.

La de alguien que una tarde encendió por primera vez la calefacción y descubrió que aquello que durante años había sido una promesa finalmente era realidad.

Rosauro lo explica sin grandes discursos:

**“Gracias a Dios ya tenemos gas. Vamos mejorando, el invierno no se siente tan frío”.**

En La Esperanza, el gas no solamente llevó calor a las viviendas. Para familias como la de Rosauro, también cambió la forma de pensar el invierno y, sobre todo, la posibilidad de imaginar su futuro en el lugar que eligieron para vivir.

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