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A Kueider no lo salvaron ni sus socios libertarios

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Por María Cafferata

Una semana después de ser descubierto intentando pasar más de 200 mil dólares no declarados por la frontera con Paraguay, el senador Edgardo Kueider fue expulsado del Senado. Fue con 60 votos a favor, 6 en contra y una abstención: un escenario de casi unanimidad habilitado por el acompañamiento de último momento de la UCR y parte del PRO al pedido de expulsión del peronismo. El oficialismo, después de hacer todo lo posible para evitar la destitución de su ex aliado, terminó plegándose a la mayoría, temeroso de quedar expuesto defendiendo en soledad a Kueider. Victoria Villarruel fracasó en el intento de suspenderlo y preparó, así, el terreno para la expulsión de un alfil de Casa Rosada en el Senado de la Nación. Su lugar, ahora, será ocupado por una dirigenta entrerriana de La Cámpora. Al final del día, surgió la versión de una enventual invalidez de la sesión porque, afirman, Villarruel debía estar a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei a Italia. 

El pedido de desafuero y detención pedido por la jueza Sandra Arroyo Salgado fue el comienzo del fin para Kueider. Hasta la noche anterior, el Senado se encontraba en empate técnico, indeciso entre la suspensión, impulsada por el oficialismo, y la expulsión, impulsada por el peronismo. Victoria Villarruel había pergeñado la convocatoria con la convicción de que toda la oposición no kirchnerista se plegaría a la idea de suspender a Kueider hasta marzo, un castigo simulado que, en la práctica, no significaba más que unas vacaciones no pagas durante el verano. La UCR había tenido una reunión de bloque la tarde anterior y había decidido ir por la suspensión. Y el PRO, conducido por Luis Juez, amagaba con adoptar la misma postura. Pero, al día siguiente,  Arroyo Salgado pidió la extradición de Kueider y el panorama cambió.

Fue Guadalupe Tagliaferri, senadora larretista de CABA, quien anticipó que la relación de fuerzas en el recinto había comenzado a mutar. «Este senador fue encontrado in fraganti y cuando sos encontrado in fraganti es causal de desafuero, y la suspensión que están proponiendo es que durante dos meses va a seguir teniendo fueros. Yo voy a votar por la expulsión de este senador», adelantó Tagliaferri, luego de un largo discurso que apuntaba contra el «contorsionismo moral» del kirchnerismo. 

El PRO, hasta entonces, venía sosteniendo una postura zigzagueante. Luis Juez había sido el primero en advertir que el bloque daría quórum a la sesión pedida por UxP, y fue por este motivo, según cuentan en el entorno de la vice, que Villarruel terminó viéndose obligada a convocar. Entonces, Juez había firmado el proyecto de suspensión, pero, al momento de votar, terminó volcándose por la expulsión junto a Tagliaferri y gran parte de los senadores del PRO. «La única sanción que le corresponde es la expulsión. ¿En serio vamos a tener problema que esa banca sea ocupada por una dirigenta política que consiguió los mismos votos que Kueider? No venimos a entregarle nuestra honra a los chanchos. Esto no es un aguantadero», cuestionó, con dureza, mirando de frente a Villarruel, que presidía la sesión.

Finalmente, solo Carmen Álvarez Rivero, Martín Goerling, Alfredo De Angeli y Andrea Cristina votarían, dentro del bloque PRO, en contra de la expulsión. De Angeli lo haría a pesar de que, horas antes, había tenido un discurso muy encendido a favor de expulsar a Kueider. «Acá el que se dio vuelta fue Juez, ahí se perdió», mascullaba, enojado, un senador libertario luego de la sesión.

El oficialismo hizo todo lo posible para evitar la expulsión, pero, a medida que se desarrollaba la sesión, iban apareciendo discursos más y más duros contra Kueider. «Voy a modificar mi postura. Yo sostenía la suspensión, pero lo realizado por Kueider agravia al cuerpo. Voy a acompañar que lo echen», anunció, en un momento, Pablo Blanco, uno de los senadores radicales que había firmado el pedido de suspensión junto a Juez.

Blanco anticipaba así una postura que se había empezado a gestar por la mañana, luego de una nueva reunión bloque que terminó desautorizando lo decidido el día anterior: Kueider tenía que ser expulsado. Los más mileístas en el bloque, como Eduardo Vischi y los mendocinos, habían quedado en offside. El pedido de Arroyo Salgado había calado hondo y, además, muchos habían quedado molestos luego de las palabras de Javier Milei en en el streaming libertario «La Misa» la noche anterior, donde había dicho que a Kueider había que «echarlo a patadas». «Bueno, lo vamos a echar a patadas entonces», afirmaba, irritado, un senador radical.

Finalmente, solo un radical votó en contra de la expulsión: el bonaerense Maximiliano Abad. El resto terminaría votando con Unión por la Patria. A pesar de todos los intentos desesperados por La Libertad Avanza de convencerlos de hacer lo contrario.

El fallido cuarto intermedio

Antes del desenlace fatal para Kueider, el jefe de bloque oficialista, Ezequiel Atauche, convocó a un cuarto intermedio para intentar evitar lo inevitable. Reunidos en el salón Gris, Villarruel gastó todas las municiones que tenía. Insistió en el principio de inocencia, la institucionalidad y el recurso de la suspensión. Cuando falló, sugirió ir por el desafuero en otra sesión, como resultado del pedido de Arroyo Salgado. Tampoco prendió. Finalmente, les pidió a los radicales abstenerse. 

En el mientras tanto, los senadores hacían tiempo en sus bancas. «¿Y? ¿Qué van a hacer? Lo que tengan que hacer háganlo de una vez», le espetó Juliana Di Tullio a Eduardo Vischi, jefe de bloque radical, cuando entraba en el recinto a hablar con un senador y se volvía a retirar. UxP estaba nervioso: desde la noche anterior, los ánimos habían mutado de la convicción absoluta de ir a una batalla perdida a la realización de que podrían anotarse un verdadero triunfo. Sabían que parte del PRO acompañaría, pero desconfiaban de los radicales. Solo unos pocos se habían quedado en sus bancas, como Blanco, y temían que Villarruel lograra darlos vuelta a último momento. 

Los discursos habían sido duros. «Si ustedes dicen que Kueider es kirchnerista bueno, acá venimos a pedir la expulsión. Salvo que se hayan convertido tan en casta que digan una cosa y hagan otra. O lo que es peor aún, sea el miedo de que se sepa cómo consiguieron los votos para la Ley Bases. O el miedo de que si no lo protegen cante más que Valeria Lynch», cuestionó, al principio, la mendocina Anabel Fernández Sagasti. El peronismo disputaría con el oficialismo (y la oposición dialoguista) la nacionalidad de Kueider: el objetivo era establecer que Kueider se había aliado al gobierno durante el debate de la Ley Bases y que su cambio de postura podía estar vinculado al pago de coimas.

José Mayans, presidente del bloque, apuntaría los cañones contra «Camau» Espínola, compañero de bloque de Kueider y quien el formoseño considera que es el «jefe de la banda». «A las 10 de la mañana del día de la votación de la Ley Bases, Kueider me decía que votaba conmigo. A las 11 qué votaba con ustedes. ¿Qué le ofrecieron? Él me decía que tenía que hablar con Camau que era su socio, su jefe, ¿qué quieren que yo piense de Camau?», cuestionó Mayans, durante el debate. 

Mientras tanto, el malestar iba a creciendo a medida de que el cuarto intermedio se iba extendiendo. Después de casi una hora, Silvia Sapag (UxP) amagó con ocupar el lugar de la presidencia, atenta a la posibilidad de que el oficialismo intentara vaciar la sesión. LLA lo intentó y falló y, a cuenta gotas, los senadores fueron volviendo a sus bancas. Apenas se consiguió nuevamente el quórum, UxP empezó a pedir a los gritos que se retomara la sesión y se votara de una vez. Solo cuando la situación se volvió impostergable, Villarruel volvió.

Atauche intentó insistir con desaforar a Kueider, pero la batalla estaba perdida. El peronismo los había acolarralado y se vieron obligados a votar a favor de la expulsión para no quedar pegados defendiendo a Kueider. Solo los cuatro PRO, Abad y Espínola votaron en contra. El salteño Juan Carlos Romero se abstuvo. El castigo contra Kueider había sido ejemplar y devastador. 

Desde Casa Rosada, a último momento, intentaron instalar que, como Milei había abandonado el país, Villarruel no debería estar habilitada para presidir la sesión. En el entorno de la vicepresidenta, sin embargo, lo negaron: «Estaba habilitada». La pelea se había perdido.


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La UNPA asistió a una nueva reunión del Consejo Regional del INTA en Río Mayo

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El Consejo Regional del INTA en Patagonia Sur celebró una reunión el 20 de marzo en el Campo Experimental Río Mayo, donde se congregaron representantes de diversos sectores productivos, universidades, gobiernos provinciales y organismos de investigación. La Mg. Carla Moscardi participó como representante de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral.

Los temas centrales de la agenda fueron Manejo del guanaco, con la presentación de avances en nuevas metodologías para el conteo de individuos mediante drones, a cargo de Santiago Behr de INTA Chubut; Interacción entre ovinos, guanacos y pastizales, con la participación de Andrea Marino y Victoria Rodríguez del CENPAT-CONICET y Captura de carbono, con la presentación de investigaciones sobre la estepa patagónica y el efecto del pastoreo en este proceso.
Durante la jornada de trabajo se realizó un recorrido por el predio en el que se lleva adelante el ensayo de Estudios Ecofisiológicos de la Estepa Patagónica (ESTEEPA), a cargo de Fabián Scholz y Sandra Bucci, investigadores del Instituto de Biociencias de la Patagonia (INBIOP) perteneciente al CONICET y a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Con una intensa agenda el grupo trabajó en la propuesta de estructura del Centro Regional y de las Estaciones Experimentales de la región, realizó un recorrido por instalaciones del campo y asistió al trabajo con perros protectores del ganado.
La reunión del Consejo Regional permitió conocer a fondo el trabajo del INTA en el sudoeste de Chubut y las investigaciones en el campo experimental, entre las que se destacan proyectos relacionados al efecto del calentamiento del aire y del suelo en los flujos de agua y carbono de la vegetación y el efecto del pastoreo rotativo con carga ganadera moderada sobre el consumo de agua de la vegetación, las reservas de agua del suelo y el secuestro de carbono.
La reunión fue calificada como «muy positiva» por Máximo Gallia, Presidente del Consejo Regional, quien destacó la participación del sector privado en el sistema de gobernanza del INTA.
El Consejo Regional del INTA está integrado por representantes de los sectores productivos, las  universidades, los gobiernos provinciales y los organismos de investigación con presencia en las provincias que integran la Patagonia Sur.


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