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Fuerte respaldo de Guzmán a Feletti: «Tiene el apoyo de todo el gabinete económico»

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El ministro de Economía también admitió que la política de acuerdo de precios «no es suficiente pero sí es necesaria» y vinculó la situación de ese tema al escenario electoral.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró este lunes que las decisiones que tomó el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, «tiene el apoyo de todo el gabinete» de su área, al tiempo que remarcó que «nadie se corta solo en el Gobierno».

«Lo que se está haciendo para reducir la inflación y lo que está haciendo el Gobierno en materia de precios tiene apoyo de todo el gabinete económico», precisó Guzmán y de esa manera indicó que no está en desacuerdo con las medidas adoptadas por Feletti.

Asimismo, señaló que la política de acuerdo de precios «no es suficiente pero sí es necesaria» y vinculó la situación de ese tema al escenario electoral.

«Hay pujas de poder, hay quienes quieren generar incertidumbre. Eso tiene un efecto en la economía. Y nosotros haremos lo que indica nuestro contrato electoral, que es una alianza con el pueblo. Si hay alguien que no quiere cooperar, bueno, ‘venga para adentro’, y seguiremos en el proceso de reducción de la inflación», sostuvo Guzmán en declaraciones a la señal de cable C5N.

Además, en relación al Índice de Precios al Consumidor de septiembre, que fue del 3,5 por ciento, agregó: «Yo dije que íbamos a tener un mes de concentración, de un salto en la inflación intermensual, por el aumento de precios regulados y porque además, es el mes del cambio de estación. Esperamos que a partir de octubre la tasa de inflación interanual empiece a bajar».

Guzmán aseguró que «hay un conflicto electoral de intereses en la Argentina» y consideró que «eso es lo que importa a la hora de decidir quién conduce».

«Si hay pocos que no quieren colaborar con un proceso de desinflación, el gobierno no se puede quedar de brazos cruzados, tiene que aplicar instrumentos con los que cuenta para que se pueda ir anclando el proceso de desinflación», precisó el ministro.

Asimismo, añadió: «Cuando a la derecha le tiramos la justa, de inmediato sacan a sus perros a ladrar, porque si se supiera de qué se trata esto, no podrían ganar ninguna elección».

Por otra parte, afirmó que el ex presidente Mauricio Macri y la ex gobernadora bonaerense y candidata a diputada nacional, María Eugenia Vidal, mantienen «una posición anti Argentina, anti soberanía, en contra de la patria».

«Lo que hizo Juntos por el Cambio con el FMI no fue un error, fue una elección. Utilizar 21.000 millones de dólares para pagar deuda insostenible en moneda extranjera o financiar la salida de capitales, también fue una elección», sostuvo Guzmán.

En referencia a la gestión de Alberto Fernández, indicó que «hay mucho por hacer, pero se logró administrar la doble crisis, la pandemia y lo que dejó Juntos por el Cambio».

«La actividad en Argentina viene creciendo, la industria y construcción se han recuperado muy fuerte. Se esta recuperando el poder adquisitivo del salario, el empleo», evaluó.

Sobre el tipo de cambio, Guzmán atribuyó cuestionamientos a los medios: «En el tema del dólar estamos viendo una cuestión comunicacional, en la cual se alienta que habrá una devaluación, pero las exportaciones vienen creciendo».

«El Banco Central está acumulando reservas en el mes de octubre, hay menos dólares por pagar y el mercado de futuros anticipa un dolar a fin de año de 107 pesos», precisó.

Respecto al próximo encuentro que mantendrá el presidente Alberto Fernández con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, prevista para los próximos días en la reunión del G-20 a celebrarse en Roma, señaló que «el gobierno ha dado pasos significativos con el objetivo de llegar a un acuerdo que cuide a la Argentina» y destacó que en ese camino cosechó «apoyos internacionales».

Por último, reiteró que el gobierno busca «un acuerdo que funcione», pero aclaró que no tiene por qué apurarse en cerrarlo.

«A quien hay que pedirle que se apure es al FMI: que elimine los sobrecargos para avanzar», concluyó


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El futuro de la energía atómica: renuncias, desfinanciamiento y deudas millonarias

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La CNEA tiene parados sus proyectos principales y acumula deudas millonarias. Los despidos ya llegan a 570. Paro y protestas de la Uocra. La voz de la presidenta saliente, Adriana Serquis.

Pablo Esteban

Por Pablo Esteban

En medio del brutal ajuste en el sector nuclear, el gobierno finalmente aceptó la renuncia que Adriana Serquis había presentado el 10 de diciembre y, mediante un decreto, determinó que Germán Lavalle y Luis Rovere asumieran como presidente y vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).  La funcionaria saliente había denunciado la falta de fondos para continuar con obras claves como el Carem y el RA-10 –dos reactores nucleares que se construyen desde 2014 y 2016, y que en poco tiempo podían estar listos–, así como también alertó por la acumulación de una deuda millonaria con las compañías subcontratistas que contribuían a la fabricación de las tecnologías. Representa toda una incógnita el futuro de la institución a partir del cambio de timón y el recambio de autoridades, que se produce mientras la motosierra trabaja a pleno: los dos proyectos están paralizados y en torno al Carem los despidos ya están por llegar a los 570, según denunció la Uocra, que mantiene en Zárate una huelga por tiempo indeterminado. Esta semana, hubo marchas y cortes de ruta en esa ciudad en reclamo de la continuidad de los trabajos.  

Más allá de las dudas, Serquis aventura sus propias proyecciones a partir de las conversaciones sostenidas con los nuevos gestores. “Me dijeron que el RA-10 lo van a tratar de sacar adelante sí o sí, porque le falta poquito. La mayor duda está con el Carem, con el que quieren hacer una revisión integral con auditores externos”. Y completa: “Veo difícil que puedan destrabar el conflicto presupuestario, ellos dicen que van a intentar resolverlo. Nosotros les comunicamos la urgencia y la necesidad de fondos para cada uno de los proyectos. La institución a partir de junio no va a poder funcionar, eso está claro”.

La situación de la CNEA, el organismo rector de la energía nuclear en el país, es conflictiva por varios motivos: en los últimos meses contrajo deudas millonarias con los contratistas que trabajan en la puesta en marcha de los reactores (en el caso del Carem, por ejemplo, acumula una suma de 7 mil millones de pesos), despidos de trabajadores implicados en líneas de trabajo que están suspendidas por el momento (principalmente de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima, una de las principales contratistas) y cerebros que ya se fugan ante la imposibilidad de condiciones de trabajo adecuadas. El gobierno no envía los fondos necesarios y ello sirve como detonante para empujar a la Comisión al borde del abismo.

Finalmente, el presidente Milei le aceptó la renuncia a Serquis y luego de la transición asumieron los nuevos nombres. La doctora en Física y además Investigadora Principal del Conicet lo relata de este modo: “Hace un par de semanas vengo trabajando con esta gente. Me había comprometido a hacer una transición razonable y lo hice. El secretario de Energía me pidió que me pusiera en contacto con Germán Lavalle, que también realizó reuniones con los gerentes de área de nuestra institución. Como vicepresidente lo acompaña Luis Rovere. Ambos son ingenieros nucleares y egresados del Instituto Balseiro”, comenta quien a partir de la semana que viene volverá a estar al frente del Instituto de Nanociencia y nanotecnología del Conicet.

Los que entran y los que salen

Consultada por este diario, Serquis brinda un detalle de la trayectoria de las autoridades designadas. “En los 90’s, Lavalle fue gerente de institucionales en el momento en que la CNEA perdió el control de las centrales nucleares, cuando fueron a parar a Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima. En el 2000 se fue de la institución con un retiro voluntario que le ofreció el gobierno de la Alianza”. Lavalle, según cuenta la expresidenta, se autoasume con un perfil “más técnico que político”. A menudo, se utiliza tal caracterización cuando se busca dotar de legitimidad el rol experto en detrimento del ideológico; como si la ciencia y la política podrían pensarse como dos campos autónomos. Rovere, por su parte, es ingeniero nuclear y es gerente del Centro de Medicina Intecnus, una institución sanitaria reconocida en Bariloche. “Las nuevas autoridades tratarán de poner nuevos gerentes de las gestiones anteriores. Por ahora, no vi en carpeta a ninguna mujer en su equipo de trabajo y no tengo idea si sacarán a las que ahora están a cargo. Estoy preocupada, la verdad”.

Lavalle y Rovere reemplazan a Adriana Serquis y a Diego Hurtado, que había presentado su renuncia el 9 de diciembre cuando Alberto Fernández aún era el presidente. Serquis se destacó en su rol por conducir iniciativas relevantes como los reactores nucleares Carem y el RA 10, desarrollos que están en etapas muy avanzadas de diseño y que podrían ser fundamentales para el ingreso de miles de millones de dólares al país si en el futuro inmediato consiguieran finalizarse. Tecnologías que, de hecho, podrían colocar a Argentina a la vanguardia de la energía nuclear.

Asimismo, Serquis tuvo un rol fundamental al democratizar las condiciones de acceso y participación de las mujeres en la gestión de la energía nuclear. También se destacó por un relato muy activo en pos de cambiar la percepción social con respecto a la materia. En cada intervención pública, trató de narrar las ventajas que tiene la energía nuclear en relación a otras energías e intentó desestigmatizar una fuente que históricamente estuvo marcada por desastres como Chernobil y Fukushima. También, sus colegas detallan su énfasis en promover el conocimiento local como vía hacia la soberanía: se forman científicos y científicas en instituciones públicas y luego le devuelven al Estado esta educación de excelencia a través del diseño de tecnologías autóctonas que, en última instancia, permiten el ingreso de divisas al país.

Casi listos, casi paralizados

El Carem es el primer reactor de potencia baja y media, diseñado y desarrollado 100 por ciento en Argentina. Su puesta en marcha podría ser clave para el abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de centros urbanos y en parques fabriles, así como también para objetivos diversos que serán cruciales en los próximos años, como la desalinización del agua de mar y la producción de hidrógeno. Por su parte, el RA 10 servirá, entre otras cosas, para abastecer de radioisótopos a todos los centros de medicina nuclear del país; insumos fundamentales para el diagnóstico y el tratamiento de cáncer.

Las aplicaciones en salud, industria, ciencia y tecnología son infinitas para estas dos tecnologías de primer nivel internacional que, según las proyecciones y si el ritmo no se hubiese ralentizado por falta de financiamiento, deberían haber estado listos para 2025 (RA-10) y 2028 (Carem). Para tener referencia, el proyecto Carem ya lleva invertidos 650 millones de dólares y requeriría de una partida de 200 millones más para concluir; cuando un proyecto de la misma envergadura en Estados Unidos cuesta 1400 millones de dólares. En relación a las ganancias que se podrían obtener, la venta de un reactor de la magnitud del Carem podría significar un ingreso de 4 mil millones de dólares; mientras que el RA-10, de ponerse en marcha, podría significar ingresos de 90 millones de dólares al año.

Las potencialidades de ambas iniciativas son innegables. Sin embargo, por el momento, la inercia parece estar frenada hasta nuevo aviso. Para los tiempos que maneja la ciencia ya están casi listos, pero por una decisión política están prácticamente paralizados. 

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